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martes, 5 de marzo de 2024

Consecuencias psicológicas de los accidentes de tráfico

Las personas involucradas en accidentes de tráfico tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas psicológicos (como TEPT, depresión, ansiedad, angustia y/o fobias) que, de no tratarse, podrían tener consecuencias a largo plazo. La detección temprana y las intervenciones en salud mental son de suma importancia para reducir las consecuencias psicológicas de los accidentes de tráfico.

Así lo indica un estudio publicado en Transportation Research Part F: Traffic Psychology and Behaviour, consistente en una revisión sistemática de la literatura publicada en los últimos 20 años, en torno a las consecuencias psicológicas de los accidentes de tráfico, para resumir y cuantificar sus efectos negativos sobre la salud mental de las personas involucradas en los mismos.

Tal y como advierten sus autores, a pesar de los esfuerzos globales y locales para salvar vidas en los accidentes de tráfico, “cada año nos enfrentamos a alrededor de 1,35 millones de muertes en todo el mundo debido a accidentes en la carretera, lo que supone una media de 3.700 personas cada día”.


Fuente: freepik. Autor: freepik. Fecha: 19/06/23
El impacto psicológico negativo tras un accidente de tráfico puede tener consecuencias a largo plazo

Asimismo, según señala la OMS (2018), anualmente, más de 50 millones de personas sufren lesiones como consecuencia de accidentes de tráfico, siendo actualmente la tercera causa de discapacidad en el mundo. El crecimiento en el número de vehículos a motor y la frecuencia de su uso, no hace sino agravar aún más estas problemáticas.

De acuerdo con las distintas investigaciones, además de las heridas físicas, las lesiones derivadas de accidentes de tránsito a menudo se clasifican como eventos traumáticos y pueden provocar problemas psicológicos significativos y discapacidades. Estos impactos psicológicos negativos pueden tener consecuencias duraderas, incluyendo, entre otros, temores significativamente mayores por la seguridad personal, preocupaciones sobre la conducción, agotamiento y síntomas físicos y psicológicos negativos, etc.

Los problemas psicológicos más comunes incluyen depresión, fobia, ansiedad y estrés postraumático. Si estos síntomas no se tratan, existe una alta probabilidad de que progresen a un trastorno mental grave, como el trastorno depresivo mayor (TDM), el trastorno de estrés postraumático (TEPT), el trastorno de pánico y el trastorno de ansiedad generalizada. Hay casos también de comportamiento violento y abuso de sustancias después de una lesión. Por otro lado, diversos estudios indican que el coste de la enfermedad, incluidos los costes médicos y de rehabilitación, podría duplicarse si se consideran las tasas elevadas de angustia psicológica en las personas lesionadas.
La detección temprana y las intervenciones en salud mental, clave para reducir las consecuencias psicológicas

Ante esto, los autores de este estudio ponen de relieve la trascendencia de la detección temprana y las intervenciones en salud mental para reducir las consecuencias psicológicas de los accidentes de tráfico. Sus hallazgos avalan que las consecuencias psicológicas negativas después de un accidente de tráfico son sustanciales, con predominio de determinados síntomas como estrés postraumático, depresión, ansiedad, fobia a viajar y angustia emocional.

Las lesiones constituyen un factor clave en los efectos negativos para la salud mental, asociándose con una angustia psicológica elevada. Aquellos que no se han recuperado físicamente de su accidente o aquellas personas con lesiones graves (por ej., lesión cerebral traumática, trastorno asociado al latigazo cervical o lesión de la médula espinal), tienen significativamente más probabilidades de presentar consecuencias psicológicas negativas que, de no tratarse, podrían tener efectos a largo plazo si no se tratan.

En la infancia y la adolescencia este tipo de eventos estresantes impactan negativamente.

De acuerdo con los resultados, la experiencia de un evento estresante puede tener diferentes consecuencias en los individuos. El tipo de respuesta a un evento estresante, como un accidente de tráfico, depende también de factores ambientales, psicológicos y genéticos. Los niños, niñas y adolescentes se encuentran en una etapa de desarrollo y cambios físicos, emocionales y cognitivos, por lo que “los accidentes pueden ser eventos estresantes con importantes consecuencias”. La vivencia de una experiencia traumática en estas etapas evolutivas, “pueden cambiar la concepción que tienen de sí mismos, de los demás y del futuro, si el modo de afrontamiento no es adaptativo/saludable, y a partir de esto se pueden desencadenar algunas psicopatologías”.

En relación con las distintas estrategias de afrontamiento y recuperación en niños/as, diversos estudios evidencian una relación significativa entre hablar sobre el accidente y la recuperación del estrés postraumático. Cuando un individuo habla de una situación por la que ha pasado, es posible cambiar la interpretación del evento. Así, los autores explican que cuando la persona habla sobre lo que le ha pasado, puede cambiar la interpretación de este evento), de modo que, a través de la resignificación, es capaz de obtener nuevos aprendizajes y comprensiones sobre la situación vivida, así como una reorganización de sus sentimientos.
Es prioritario invertir en programas de rehabilitación psicológica y de sensibilización sobre los riesgos de los accidentes en la salud mental

De igual modo, los programas de rehabilitación después de un accidente de esta índole pueden limitar las consecuencias negativas para la salud mental. Los autores del estudio consideran prioritario invertir en programas de rehabilitación psicológica y de concienciación y sensibilización sobre los riesgos los accidentes de tránsito en la salud mental.

En este sentido, sugieren que la evaluación temprana de los factores psicológicos de las víctimas puede ayudar a detectar a las personas con factores predisponentes a la cronicidad y remitirlos al tratamiento psicológico adecuado y oportuno.

Sensibilizar sobre la importancia de una intervención psicológica temprana es clave. Para ello, destacan la necesidad de emprender campañas de educación comunitaria y adecuación de los servicios de urgencias.

A este respecto, inciden en la trascendencia de que los/as profesionales y los departamentos de emergencias deben ser conscientes de los mayores riesgos de angustia psicológica elevada y de la necesidad urgente de contar con pautas y guías prácticas, que deben utilizarse para la identificación temprana, el seguimiento y la prevención de los problemas relacionados con el estrés.
La Psicología es esencial en la planificación de acciones para la mejora vial y para la prevención de accidentes

Para los autores de esta revisión sistemática, una mejor comprensión de las consecuencias psicológicas relacionadas con accidentes, podría ayudar en los estudios de viabilidad para las mejoras viales y de prevención de accidentes.

Los autores concluyen recordando también la importancia de reducir el peligro y el número de accidentes. Dado que muchos estudios en este sentido se han centrado en la relación entre las características operativas de la carretera y el riesgo de colisión, consideran esencial que se analice si el estado mental de los conductores o las experiencias previas de accidente y sus consecuencias psicológicas aumentan la probabilidad de accidente de tránsito, siendo fundamental no sólo emprender acciones para planificar una mejor infraestructura sino también aumentar la conciencia de los conductores.

Fuente: Marasini, G., Caleffi, F., Machado, L. M., & Pereira, B. M. (2022). Psychological consequences of motor vehicle accidents: a systematic review. Transportation research part F: traffic psychology and behaviour, 89, 249-264.

lunes, 6 de marzo de 2023

Los psicofármacos: una las principales sustancias más consumidas entre los conductores fallecidos en accidentes de tráfico

 

Se detecta un aumento en el consumo de alcohol, drogas de abuso y psicofármacos entre los conductores fallecidos en accidentes de tráfico durante el año 2020.

Esta es una de las conclusiones del último informe sobre Hallazgos toxicológicos en víctimas mortales de accidentes de tráfico, un documento elaborado por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) del Ministerio de Justicia, junto con el Instituto Vasco de Medicina Legal (IVML), el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Aragón (IMLCFA) y el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Murcia (IMLCFM), y en colaboración con el Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONSV) de la Dirección General de Tráfico (DGT), a través del cual se presenta la memoria anual sobre las muertes acaecidas en accidentes de tráfico durante el año 2020 y que han sido investigadas desde el punto de vista toxicológico-forense en todo el territorio nacional.

Tal y como señalan sus autores, los datos del informe recogen una serie de conclusiones de interés y que conllevan importantes implicaciones, tanto en la esfera médico legal como en materia de seguridad vial, entre ellas, las siguientes:

Foto: Taras Makárenko Fuente: pexels Fecha descarga: 15/07/2021
  • El alcohol sigue siendo la sustancia más consumida por los conductores fallecidos, seguido de la cocaína y el cannabis y en tercer lugar los psicofármacos.

  • El consumo de alcohol y drogas tiene un gran impacto en la siniestralidad vial, observándose un incremento en el consumo de alcohol, drogas de abuso y psicofármacos entre los conductores fallecidos en accidentes de tráfico durante el pasado año 2020. El estudio comparativo de los últimos diez años del número de conductores con resultados toxicológicos positivos muestra una tendencia al alza en el consumo de alcohol, drogas y psicofármacos. En Andalucía, concretamente, la proporción de conductores fallecidos que habían consumido alcohol, drogas de abuso y/o psicofármacos es de un 55,6%, situándose las tasas de consumo por encima de la media nacional, mientras que Cataluña presenta una tasa por debajo de la media nacional.

  • Con respecto a la edad y el género, el intervalo de edad mayoritaria de los conductores con resultados toxicológicos positivos fue de 25 a 54 años, el 95% hombres y únicamente el 5% de mujeres. En los datos globales de todo el territorio nacional, así como en Andalucíala mayoría de los positivos se producen en días laborables, independientemente de la franja de edad, mientras que, en Cataluña en los rangos de edad hasta los 44 años, así como en el rango de edad de 55-64 la mayoría de los accidentes mortales se produjeron en fin de semana o festivos.

  • Los conductores con resultados toxicológicos positivos conducían en su mayoría (88,3%) un turismo o una motocicleta o ciclomotor.

  • Se detectó una tasa de alcoholemia muy alta (igual o superior a 1,2 g/L) en el 78,5% de los conductores fallecidos con resultados positivos a alcohol, lo que, de acuerdo con el informe, "correlaciona con grados de intoxicación muy severa".

  • Los datos globales del territorio nacional, así como los de Cataluña indican que la droga de abuso más consumida entre los conductores fallecidos fue la cocaína seguida del cannabis, mientras que en Andalucía la droga más consumida por los conductores fallecidos fue el cannabis.

  • Los datos globales indican que los psicofármacos más consumidos por los conductores fallecidos fueron las benzodiacepinas, seguidas de los antidepresivos y los opioides.

  • Los consumos asociados de alcohol y drogas de abuso de mayor prevalencia son, en primer lugar, el consumo asociado de alcohol y cocaína seguido del consumo asociado de alcohol y cannabis y del de alcohol, cocaína y cannabis.

  • En 2020, se observa un aumento en la proporción de peatones fallecidos por atropello en accidentes de tráfico con resultados toxicológicos positivos a alcohol, drogas de abuso y/o psicofármacos, aisladamente o en combinación con respecto al año 2019.

  • La distribución por rango de edad revela una mayor prevalencia en peatones de 65 años en adelante.

  • El alcohol sigue siendo la sustancia más consumida por los peatones fallecidos en atropellos, seguido muy de cerca de los psicofármacos y en tercer lugar las drogas de abuso. Entre aquellos con resultados positivos a alcohol, se detectó principalmente una tasa de alcoholemia muy alta (igual o superior a 1,2 g/L), un dato que, en palabras de los autores del informe, correlaciona con grados de intoxicación muy severa.

  • Los datos globales indican que los psicofármacos más consumidos por los peatones fallecidos fueron las benzodiacepinas (51,8%), seguidas de los antidepresivos (40,7%), los antiepilépticos (18,5%) y los opioides (14,8%).

FuenteHallazgos Toxicológicos en Víctimas Mortales de Accidente de Trafico (2020) Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. Ministerio de Justicia 

fuente: infocop