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martes, 26 de mayo de 2026

Uta Frith, pionera en la investigación del autismo, cuestiona el concepto de espectro por su excesiva ampliación

 «Debido a diversos factores culturales, el espectro del autismo se ha ido haciendo cada vez más inclusivo, y creo que ahora ha llegado a su colapso. Es tan inclusivo que resulta completamente carente de sentido». Estas recientes declaraciones de la psicóloga Uta Frith, una de las figuras más influyentes en la investigación del autismo, han reabierto un intenso debate en el ámbito de la psicología y la salud mental. En una entrevista concedida al diario británico The Telegraph, Frith ha cuestionado abiertamente la vigencia del concepto de «espectro autista», que ella misma contribuyó a consolidar hace más de seis décadas, al considerar que su progresiva ampliación ha terminado por «vaciarlo» de significado clínico.

La relevancia de sus palabras no es menor. A sus 84 años, Frith no solo es una referente histórica en la investigación del autismo y en la comprensión de los procesos cognitivos y neurobiológicos que median el comportamiento de estas personas, sino también una de las principales impulsoras del enfoque dimensional que ha marcado durante décadas la práctica diagnóstica, la investigación y las políticas de intervención.

Su crítica, por tanto, no se percibe como una opinión aislada, sino como una reflexión desde dentro del propio paradigma que ha estructurado la conceptualización contemporánea del autismo.

Según ha señalado, el concepto de espectro surgió originalmente como una alternativa a los modelos categoriales estrictos, con el objetivo de incluir casos que no encajaban en definiciones clínicas rígidas. Sin embargo, en su opinión, esta ampliación progresiva ha llevado a una situación en la que «el espectro se ha vuelto tan inclusivo que ha perdido completamente su sentido», hasta el punto de acercarse a un «colapso» conceptual.

Fuente: freepik. Descarga: 24/04/26.
De la inclusión a la pérdida de valor clínico.

El núcleo de la crítica de Frith se centra en la tensión entre inclusión y precisión diagnóstica. Aunque reconoce que la definición básica del autismo —como una condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades en la comunicación y patrones de comportamiento restringidos—, se ha mantenido estable, considera que su interpretación se ha ampliado de forma excesiva en las últimas décadas.

Este proceso de ampliación, influido por factores culturales y sociales, habría llevado a que el diagnóstico englobe perfiles muy heterogéneos, dificultando la identificación de características clínicas comunes. En palabras de la propia investigadora, si todos formamos parte de un espectro debido a la diversidad neurológica, el diagnóstico médico corre el riesgo de perder su utilidad práctica.

Desde esta perspectiva, el problema no radicaría en la existencia del autismo como entidad clínica, sino en la extensión excesiva de sus límites, que podría diluir su especificidad y comprometer tanto la investigación como la intervención.

Dos perfiles diferenciados: una propuesta controvertida.

Como alternativa, Frith propone distinguir entre dos grandes grupos dentro de las personas actualmente diagnosticadas con autismo. Por un lado, aquellos casos identificados en la infancia temprana —generalmente, antes de los cinco años—, que suelen presentar mayores dificultades y, en muchos casos, discapacidad intelectual asociada. Por otro, un grupo creciente de adolescentes y adultos, especialmente, mujeres jóvenes, que buscan diagnóstico en etapas más tardías y que, según la autora, presentan perfiles distintos.

Para este segundo grupo, Frith sugiere incluso la posibilidad de utilizar una denominación diferente, como «hipersensibles», al considerar que sus dificultades —aunque reales— podrían abordarse de manera más adecuada fuera del marco del autismo. Esta propuesta ha generado una notable controversia, al plantear una redefinición que afectaría directamente a la identidad diagnóstica de muchas personas.

El aumento de los diagnósticos tardíos y el papel de la subjetividad.

Otro de los aspectos destacados en la entrevista es el crecimiento de los diagnósticos en la edad adulta. Mientras que los casos identificados en la infancia han aumentado de forma moderada, Frith advierte de un incremento «alarmante» en los diagnósticos tardíos.

En este sentido, expresa su preocupación por el peso creciente de la experiencia subjetiva en los procesos diagnósticos, en detrimento de la observación clínica objetiva. A su juicio, esta tendencia podría estar debilitando la validez del diagnóstico, al basarse en criterios menos consistentes y más dependientes de la autoidentificación.

Asimismo, cuestiona la expansión de conceptos como el «enmascaramiento» —la idea de que algunas personas, especialmente mujeres, ocultan sus síntomas para adaptarse socialmente—, al considerar que carece de una base científica sólida. También rechaza la hipótesis de un infradiagnóstico sistemático en mujeres, otro de los planteamientos ampliamente extendidos en los últimos años.

Reacciones y consecuencias: más allá de una etiqueta.

Las declaraciones de Frith han tenido una rápida repercusión tanto en la comunidad científica como en los colectivos de personas con autismo y sus familias. Muchas de las críticas se centran en el riesgo de invalidar experiencias personales y en las posibles consecuencias prácticas de una redefinición del concepto.

Y es que, como señalan diversos expertos, el debate trasciende la cuestión terminológica. En juego están aspectos fundamentales como los criterios diagnósticos, el acceso a apoyos y tratamientos, las políticas educativas y sanitarias, y la propia identidad de millones de personas que han construido su trayectoria vital en torno a este diagnóstico.

Desde el ámbito de la psicología, esta controversia pone de relieve la complejidad inherente a la clasificación de los problemas de salud mental y del neurodesarrollo, así como la necesidad de encontrar un equilibrio entre la sensibilidad a la diversidad individual y el rigor clínico.

Un debate abierto en la psicología contemporánea.

Las reflexiones de Uta Frith se inscriben en un contexto más amplio de revisión crítica de los sistemas diagnósticos en salud mental. En los últimos años, se ha intensificado el debate sobre los límites de las categorías diagnósticas, la medicalización de ciertas experiencias y el papel de los factores culturales en la definición de los trastornos.

En el caso del autismo, la evolución hacia un modelo de espectro ha supuesto avances importantes en términos de reconocimiento y acceso a recursos. Sin embargo, también ha generado desafíos en la delimitación de criterios y en la heterogeneidad de los perfiles incluidos.

La propuesta de Frith, aunque controvertida, contribuye a reabrir una discusión necesaria sobre cómo conceptualizar el autismo en la actualidad, con implicaciones directas para la investigación, la práctica clínica y las políticas públicas en el ámbito de la salud mental.

En definitiva, sus palabras no solo cuestionan un concepto consolidado, sino que invitan a la comunidad científica y profesional a reflexionar sobre la evolución de los modelos explicativos en psicología y sobre la necesidad de adaptar las categorías diagnósticas a la evidencia disponible, sin perder de vista su impacto en la vida de las personas.


La entrevista completa se encuentra disponible aquí.

lunes, 27 de abril de 2026

Recomendaciones para la detección precoz del TEA y el seguimiento coordinado con Salud Mental infanto-juvenil

El 2 de abril se celebró el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una fecha instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre los trastornos del espectro del autismo (TEA) y promover el diagnóstico precoz, el apoyo, la aceptación y la inclusión, garantizando los derechos y mejorando la calidad de vida de las personas con autismo.

Este año 2026, la conmemoración impulsada por Naciones Unidas se articula bajo el lema «Autismo y humanidad: toda vida tiene valor», un mensaje que pone el foco en la dignidad, los derechos y el valor intrínseco de estas personas, así como en la necesidad de avanzar desde la mera concienciación hacia una inclusión real y efectiva en todos los ámbitos de la sociedad. En esta línea, el movimiento internacional continúa reforzando la importancia de reconocer la diversidad, combatir la desinformación y garantizar la participación plena de las personas con autismo en la comunidad.

En el ámbito europeo, Autism Europe continúa promoviendo la campaña que inició en abril de 2024 «Not Invisible: our stories, our rights» (No invisibles: nuestras historias, nuestros derechos), centrada en visibilizar a las personas con autismo y sus necesidades de apoyo a lo largo de toda la vida, reclamando su reconocimiento social y el acceso a recursos adecuados.

El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo pone el foco en la sensibilización, la inclusión, la visibilización y la mejora de la calidad de vida de las personas con TEA.

Concretamente en nuestro país, la Confederación Autismo España se suma a esta iniciativa con la campaña «Menos juicios. Más apoyos», que invita a la ciudadanía a reflexionar antes de interpretar o juzgar comportamientos que pueden estar relacionados con el autismo, apelando a la comprensión, el respeto y el apoyo como elementos clave para la inclusión social.

Con motivo de este Día Mundial, y dada la importancia de la detección precoz y la intervención temprana de los TEA, Infocop recoge aquí la actualización de la Guía de Práctica Clínica (GPC) para la Atención del Trastorno del Espectro Autista en la Infancia en Atención Primaria, publicada por GuíaSalud (organismo del Sistema Nacional de Salud (SNS) en el que participan las 17 Comunidades Autónomas y el Ministerio de Sanidad), y elaborada por el Área de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía (AETSA), en el marco de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS.

Fuente: freepik. Descarga: 17/02/26.

Esta nueva versión actualiza parcialmente la guía publicada en 2009 sobre el manejo de pacientes con trastornos del espectro autista en Atención Primaria y la sustituye como documento de referencia para el Sistema Nacional de Salud (SNS). La actualización responde a la necesidad de incorporar los cambios introducidos en los manuales diagnósticos DSM-5-TR y CIE-11, así como de revisar la evidencia disponible en relación con la detección precoz, los criterios diagnósticos y el seguimiento en el primer nivel asistencial.

El documento se enmarca, además, en las líneas estratégicas de la Estrategia de Salud Mental del SNS 2022-2026, que subraya la importancia de la prevención, la detección precoz y la intervención temprana en los problemas de salud mental en la infancia y adolescencia, así como el refuerzo de la atención comunitaria y la coordinación entre niveles asistenciales.

¿Qué objetivos tiene esta GPC?

El documento es fruto del trabajo de un grupo multidisciplinar integrado por profesionales de la Psicología, Medicina Familiar y Comunitaria, Pediatría, Psiquiatría, Enfermería Familiar y Comunitaria, entre otros perfiles, y ha contado con la colaboración de diversas sociedades científicas y asociaciones de pacientes —entre ellas, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia (AEPNyA), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC) o la Confederación Autismo España— , así como con la participación del Consejo General de la Psicología de España.

El objetivo principal de esta guía es actualizar la definición y clasificación del TEA y las recomendaciones relacionadas con su diagnóstico, como ayuda a profesionales sanitarios del SNS en la toma de decisiones para la atención del Trastorno del Espectro del Autismo en la Infancia en Atención Primaria.

Entre sus objetivos específicos destacan el facilitar que los y las profesionales de la salud -entre ellos/as los/as profesionales de la Psicología-, puedan identificar de forma precoz los signos de alerta de un TEA; el poder brindar información adecuada a las familias ante un caso de sospecha; y favorecer la coordinación eficaz en el seguimiento de niños y niñas con TEA en Atención Primaria de la Salud.

Tal y como señalan sus autores, los usuarios y usuarias potenciales de la guía son profesionales que trabajan en el ámbito de atención primaria (medicina familiar y comunitaria, pediatría y sus áreas específicas, enfermería pediátrica y enfermería familiar y comunitaria, trabajo social, psicología, farmacia comunitaria). Dado el contenido del documento elaborado, la información podría ser de utilidad para otros profesionales implicados en la detección y atención del TEA, tanto del ámbito educativo (educadores en general y equipos de orientación) como de servicios sociales, Unidades de Atención Temprana y/o Unidades de Seguimiento y Neurodesarrollo.

La población diana son niños y niñas menores de seis años, periodo en el que se concentra la mayoría de diagnósticos y que coincide con la etapa de atención temprana.
Un trastorno del neurodesarrollo con creciente prevalencia.

El trastorno del espectro del autismo se define, de acuerdo con el DSM-5-TR, como un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social, junto con patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades .

Los datos recogidos en la guía señalan que la prevalencia mundial del TEA se sitúa actualmente en torno al 1-1,5%, con una proporción aproximada de 3:1 entre hombres y mujeres. Según se estima, en 2019 se contabilizaron 28,3 millones de personas con autismo en el mundo.

La guía destaca, además, la variabilidad observada entre países y estudios, así como las posibles causas del incremento en las cifras de diagnóstico: cambios en los criterios diagnósticos, mayor sensibilización pública y profesional, mejoras en la estrategia diagnóstica y en la comunicación, y posible aumento real de la frecuencia del trastorno.

Los trastornos mentales y del neurodesarrollo constituyen una de las principales causas de discapacidad a nivel global, y el TEA representa, en los primeros 14 años de vida, una de las causas más relevantes de años de vida con discapacidad.

Desde la perspectiva de la salud mental, el diagnóstico precoz resulta fundamental no solo para favorecer intervenciones tempranas, sino también para reducir la morbilidad asociada, mejorar los desenlaces de salud y facilitar una mejor funcionalidad en la edad adulta.
La importancia de la detección precoz en Atención Primaria.

Uno de los ejes centrales de la actualización es la detección precoz en el ámbito de Atención Primaria. La guía mantiene la recomendación de que los profesionales sanitarios y del ámbito educativo comenten regularmente con las familias el desarrollo psicomotor, intelectual y conductual de los niños y niñas en diferentes etapas del desarrollo.

Asimismo, insiste en la necesidad de mantener un alto nivel de vigilancia en los ámbitos del desarrollo social, el juego, el lenguaje y el comportamiento para identificar tempranamente los TEA y otros trastornos del neurodesarrollo.

Se subraya que no existen biomarcadores específicos para el diagnóstico del autismo y que este requiere un elevado nivel de sospecha clínica, así como una adecuada coordinación entre Atención Primaria, atención hospitalaria, unidades de Atención Temprana y servicios de salud mental infanto-juvenil.

La guía recoge un amplio listado de señales de alerta, tales como, ausencia de balbuceo o gestos comunicativos a los 12 meses; ausencia de palabras sencillas a los 18 meses; falta de frases espontáneas de dos palabras a los 24 meses, o pérdida de habilidades sociales o del lenguaje en cualquier momento del desarrollo, entre otras.

También advierte de que el autismo puede estar infradiagnosticado en niñas y en menores con discapacidad intelectual, y que los signos pueden estar enmascarados por mecanismos de afrontamiento o atribuirse erróneamente a factores culturales o contextuales.
Sobre el cribado poblacional y las escalas de evaluación.

La actualización mantiene que no se recomienda el cribado poblacional universal del TEA con los instrumentos actualmente disponibles.

No obstante, reconoce que determinadas herramientas pueden ser útiles para recopilar información estructurada sobre signos y síntomas, siempre teniendo en cuenta que un resultado positivo no confirma el diagnóstico y uno negativo no lo descarta.

Coordinación con los servicios de salud mental y enfoque integral.

El diagnóstico y seguimiento del TEA requiere una coordinación multidisciplinar entre Atención Primaria, atención hospitalaria, unidades de Atención Temprana y servicios de salud mental infanto-juvenil.

Con respecto al seguimiento integral de niños y niñas con TEA en Atención Primaria, la guía aborda múltiples aspectos clínicos y psicológicos y sociales: vigilancia del estado nutricional, problemas gastrointestinales, alteraciones del sueño, higiene bucodental y calendario vacunal, así como la necesidad de informar a las familias sobre la falta de evidencia de determinados tratamientos alternativos.

Asimismo, el proceso diagnóstico puede generar malestar emocional (distrés) en las familias, por lo que resulta clave ofrecer apoyo psicológico adecuado desde las primeras fases.

En línea con la Estrategia de Salud Mental 2022-2026, se refuerza la necesidad de una atención centrada en la persona, basada en la coordinación comunitaria y en la detección precoz de los problemas de salud mental en la infancia.

Una guía alineada con las estrategias nacionales.

La actualización se integra en el marco de la Estrategia Española en Trastornos del Espectro del Autismo y del Plan de Acción 2023-2027, que promueve la detección y diagnóstico precoz, la atención temprana, la intervención integral especializada y el apoyo a las familias.

Desde la perspectiva de la Psicología, esta guía de práctica clínica refuerza el papel de los y las profesionales de la psicología clínica y otros perfiles psicológicos en la detección, valoración y coordinación asistencial en el ámbito de la salud mental infanto-juvenil, subrayando la importancia de una intervención temprana basada en la evidencia y en la colaboración interdisciplinar.

En definitiva, esta actualización constituye una herramienta clave para reducir la variabilidad en la práctica clínica, mejorar la equidad en el acceso al diagnóstico y favorecer una atención más precoz, coordinada y centrada en las necesidades psicológicas, sanitarias y sociales de los niños y niñas con TEA y sus familias.

Se puede acceder a la guía completa desde la página web de Guía Salud o bien directamente aquí:

Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica para la Atención del Trastorno del Espectro Autista en la Infancia en Atención Primaria. Actualización. Ministerio de Sanidad. AETSA, Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía; 2024. Guías de Práctica Clínica en el SNS.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

¿Qué son los trastornos del espectro autista?, nueva guía

 

Los trastornos del espectro autista son un grupo de trastornos del desarrollo que afectan la comunicación y el comportamiento. Aunque el autismo se puede diagnosticar a cualquier edad, se conoce como un “trastorno del desarrollo” porque generalmente los síntomas aparecen durante los primeros dos años de vida”. Así lo recoge la guía del Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH), que lleva por título Trastornos del espectro autista.

La publicación está dirigida a madres, padres, tutores o profesores y tiene como finalidad concienciar sobre este tipo de trastornos, para ayudar a identificar señales de riesgo y ofrecer recomendaciones sobre el diagnóstico e intervención.

 

Fuente: www.pexels.com Artista:
Ksenia Chernaya Fecha descarga: 06/04/2022

Hacer poco contacto visual o hacerlo de manera inconsistente, tener la tendencia de no ver o de no escuchar a las personas, compartir rara vez los objetos o las actividades que les gustan, señalándolos o mostrándolos a otros, no responder o demorarse en responder cuando se les llama por su nombre o mediante otros intentos verbales para captar su atención o tener dificultad para seguir las conversaciones.

La guía puede descargarse en el siguiente enlace:

Trastornos del espectro autista

viernes, 1 de diciembre de 2023

Cómo adaptar la terapia psicológica a niños y adultos con trastorno del espectro del autismo, guía

 

¿Qué adaptaciones se deben tener en cuenta si una persona con trastorno del espectro del autismo (TEA) precisa de terapia psicológica para manejar un problema de salud mental asociado? Esta pregunta es la que pretende dar respuesta la guía de buenas prácticas publicada por National Autistic Society en colaboración con Working with Mind.

La guía advierte que el 94% de las personas con TEA pueden presentar problemas de ansiedad y que cerca del 83% problemas de depresión, por lo que el acceso a terapia psicológica resulta una necesidad patente. A pesar de ello, muy pocos servicios están ajustados y adaptados a las necesidades de estas personas, por lo que muchas de ellas no consiguen este tipo de ayuda.

La publicación recoge los estudios y evidencia científica sobre la eficacia de la adaptación de la terapia cognitivo-conductual para las personas con TEA. Sin embargo, muy pocos estudios han abordado las barreras y dificultades que puede suponer para estas personas la realización de tratamiento psicológico.

La guía se ha elaborado a través de una encuesta realizada a 1.580 adultos con TEA y 900 familiares, así como a través de las aportaciones recogidas en una serie de grupos de discusión a jóvenes con TEA y profesionales de la salud mental.

Tras el análisis de las perspectivas y opiniones de los participantes la guía proporciona una serie de orientaciones dirigidas a los terapeutas de adultos y niños con TEA.

Entre dichas recomendaciones, la guía señala: mejorar la comprensión y formación sobre TEA en todo el personal que trabaja en el centro; diseñar el entorno físico para sea menos abrumador (tanto de las salas de espera como de las de salas de terapia); pensar en cómo cambiar la forma en que se imparte la terapia en el servicio para hacerla más adecuada a las personas con TEA (con un protocolo más estructurado); proporcionar un apoyo adicional a los clientes con TEA; pedir y tener en cuenta las opiniones de los propios clientes; asegurarse de que la información sobre el servicio es adecuada a las necesidades de estos clientes, es decir, clara, concisa y específica; ofrecer explicaciones sobre los diferentes tipos de terapia disponibles y dar a los clientes la posibilidad de elegir lo que mejor funciona para ellos.

La guía también ofrece una serie de orientaciones para mejorar el transcurso de la terapia, tales como utilizar un lenguaje sencillo y claro, proporcionar el espacio y tiempo necesarios para que los clientes puedan procesar adecuadamente la información, preguntarles si les gustaría que alguien cercano participe en las sesiones de tratamientos o ayudarles a ser capaces de etiquetar sus propios sentimientos y emociones, entre otros aspectos.

Puedes consultar la guía en el siguiente enlace:

Good practice guide for professionals delivering talking therapies for autistic adults and children

lunes, 16 de octubre de 2023

Un informe analiza la evidencia sobre detección, diagnóstico y tratamiento de Trastornos del Espectro del Autismo

 

El impacto del TEA en el individuo, su familia y la sociedad en general es sustancial, pero puede reducirse si se ofrece una detección y un diagnóstico a tiempo, con el uso de tratamientos efectivos y evitando tratamientos innecesarios.

Esta es una de las conclusiones recogidas en un informe publicado por el Servicio de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Departamento de Salud del Gobierno Vasco (OSTEBA), bajo el título “Trastornos del Espectro Autista: evidencia científica sobre la detección, el diagnóstico y el tratamiento”.

El documento, realizado en el marco de la financiación del Ministerio de Sanidad, para el desarro­llo de actividades del Plan anual de trabajo de la Red Espa­ñola de Agencias de Evaluación de Tecnologías y Prestaciones del SNS (aprobado en el Pleno del Consejo Interterritorial del SNS de 15 de noviembre de 2018), analiza la literatura científica para identificar, evaluar y resumir la mejor evidencia disponible referente los instrumentos y estrategias actuales para la detección del trastorno del espectro del autismo, su diagnóstico y sobre los beneficios y riesgos de las diferentes opciones terapéuticas para el manejo del TEA. 

Foto: polina kovaleva Fuente: pexels Fecha descarga: 25/01/2022

Para tal fin, sus autores han llevado a cabo una revisión sistemática de las diferentes guías de práctica clínica (GPCs), informes de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) y diversas revisiones sistemáticas con o sin meta-análisis, consultadas en la literatura bibliográfica.

El informe recoge una serie de conclusiones, entre ellas, las siguientes:

  • Según calcula la OMS, 1 de cada 160 niños tiene un TEA. No obstante, esta estimación representa una cifra media, dado que se observa una variación en la prevalencia entre los distintos estudios.

Datos de estudios recientes apuntan a una menor prevalencia general del TEA con el DSM-5 en comparación con la prevalencia del autismo y los trastornos relacionados según los criterios del DSM-IV. Una discrepancia que el informe atribuye a los criterios establecidos en dichos manuales: “menos de un 20% de las personas que previamente cumplían con los criterios DSM-IV para el trastorno genera­lizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS), no cumplirían los cri­terios para un diagnóstico del TEA de acuerdo con los establecidos en el DSM-5”.

Los datos publicados sobre la prevalencia del TEA apuntan hacia un incremento significativo de este indicador. De acuerdo con el informe, este aparente incremento puede explicarse por varios factores, entre ellos, “una mayor concienciación, la ampliación de los criterios diagnósticos, mejores herramientas diagnósticas y mejor comunicación”.

Tal y como señalan sus autores, las con­secuencias que se derivan de este incremento en la prevalencia son importantes desde el punto de vista sanitario, social y educativo, y, “sobre todo son relevantes cuando, como es el caso, no se conoce la causa del trastorno”.

  • Es fundamental la detección precoz en la población infantil con TEA, dado que permite la derivación a servicios de diagnóstico e intervención, y aumenta la probabilidad de una mejor funcionalidad en la edad adulta. Para logar la identificación temprana es esencial la vigilancia integral del desarrollo de esta población, de modo que se puede reconocer de forma precoz cualquier desviación del desarrollo neurológico típico.

Es clave desarrollar una estrategia multidisciplinar con representación administrativa y clínica de los servicios de salud infantil y mental, educación, atención social, servicios para familiares y cuidadores, y el sector del voluntariado. Un/a profesional líder, nombrado por el grupo, será el responsable de la ruta asistencial para el TEA: reconocimiento, derivación y diagnóstico.

Hay que valorar la posibilidad de autismo si hay inquietudes sobre el desarrollo o el comportamiento, teniendo siempre en cuenta las inquietudes de los familiares y personas cuidadoras y sabiendo que puede haber otras explicaciones para los signos y síntomas individuales.

Las herramientas para identificar a niños, niñas y jóvenes con una mayor probabilidad de TEA “pueden ser útiles para recopilar información sobre signos y síntomas de autismo de una manera estructurada, pero no son esenciales y no deben usarse por sí solas para realizar o descartar un diagnóstico de TEA”. A este respecto, es esencial considerar que “una puntuación positiva en las herramientas para identificar una mayor probabilidad de autismo puede respaldar la decisión de derivar por sospecha de autismo, pero también una puntuación alta puede ser debida a razones distintas al autismo” y, “una puntuación negativa no descarta el autismo”.

Se recomienda remitir a los y las menores de 3 años al equipo multidisciplinar de au­tismo si hay una regresión o pérdida en el lenguaje o las habilidades sociales y a los/ as mayores de 3 años al/a pediatra o neurólogo/a pediátrico/a si hay regresión o pérdida en el lenguaje y en las habilidades motoras.

  • Para establecer el diagnóstico de TEA, es recomendable no confiar únicamente en una herramienta diagnóstica, sino utilizar todas las fuentes de información, junto con el juicio clínico, y los criterios diagnósticos de los manuales DSM-5 y el CIE-10/CIE-11 para ayudar en el diagnóstico de sospecha de TEA. Asimismo, hay que tener en cuenta que “algunos niños, algunas niñas y algunos/as jóvenes tendrán características de comportamiento que se vean en el espectro autista, pero no alcancen los criterios de diagnóstico CIE-10/CIE-11 o DSM-5 para diagnóstico del TEA”.

  • Las principales GPC recomiendan que los/as profesionales encargados del diagnóstico de la población infantil con sospecha de TEA sean equipos especializados y multidisciplinares (Psicóloga/o clínica/o y/o educativa, Terapeuta del habla y lenguaje, Pediatra o neurólogo/a pediátrico/a y Terapeuta ocupacional).

Mientras que la evaluación inicial de la población infantil puede ser realizada por un profesional de modo individual, se recomienda que para confirmar la sospecha de TEA, la evaluación la realice de forma integral un equipo multidisciplinar, siendo mayor el impacto de esta intervención cuanto antes se lleve a cabo.

Los/as profesionales de la salud que participan en la evaluación especializada deben realizar un historial de desarrollo específico de TEA y observar y evaluar directamente las habilidades y el comportamiento social y de comunicación de la persona, en lugar de basarse solamente en un instrumento diagnóstico específico de autismo (por ejemplo: GARS; PIA, ADI-R, CARS, DISCO y ADOS-G). Los instrumentos específicos para el diagnóstico del TEA, como complementos de la historia clínica y la observación, pueden ser considerados como un medio para mejorar la fiabilidad del diagnóstico.

Es importante tener en cuenta la posibilidad de un diagnóstico de TEA no solo en la atención primaria, sino también en la educación, el trabajo social y los entornos laborales.

  • Si bien no hay ningún estudio con evidencia científica de calidad que informe sobre la edad mínima de diagnóstico específico de TEA, de acuerdo con la literatura, este suele realizarse a partir de los 2 años (en niños/as menores de esa edad, pueden no ser evidentes los comportamientos típicos de TEA, si bien pueden aparecer las primeras manifestaciones).

  • Con respecto al tratamiento, la terapia cognitiva conductual debe considerarse un tratamiento adecuado para muchas dificultades de salud mental, emocional y de comportamiento.

Según indica el informe, en población adulta con autismo sin discapacidad de aprendizaje o con discapacidad de aprendizaje leve, que tienen un mayor riesgo de ser victimizados, las intervenciones psicológicas deben centrarse en la adquisición de habilidades para la vida diaria, capacitando a la persona para prevenir y manejar situaciones de intimidación, y brindando herramientas para facilitar la toma de decisiones, la resolución de problemas, el acceso a actividades en sociedad y la mejora de la calidad de vida. En caso de un trastorno mental coexistente, el informe recomienda ofrecer intervenciones psicológicas y sociales informadas por la guía existente de NICE para el trastorno específico.

Así, de acuerdo con el documento, si una persona con TEA experimenta un síntoma o condición que generalmente se trataría con terapia cognitiva conductual (TCC) o una intervención psicológica y social relacionada (por ejemplo, ansiedad), debe recibir la intervención recomendada por las guías para ese síntoma o condición. En este punto, afirma, “las intervenciones para mejorar el desarrollo emocional, la tolerancia a la angustia, las habilidades de relajación o el ajuste general podrían considerarse como primera línea de tratamiento”.

Por otro lado, en población infantil, las intervenciones de comunicación social para los síntomas nucleares del autismo en niños, niñas y adolescentes deben ofrecerse para aumentar la atención conjunta, el compromiso y la comunicación recíproca, incluyendo para ello el intercambio de imágenes y el uso de soportes visuales ambientales, así como estrategias basadas en el juego con los padres, las madres, las figuras de cuidado y los/as profesionales, adaptando los entornos comunicativos, sociales y físicos de los y las menores. De igual modo, las intervenciones de comportamiento deben considerarse para el funcionamiento adaptativo y el comportamiento desafiante.

Se puede considerar la terapia cognitiva conductual, utilizando un formato grupal cuando esté disponible y sea apropiado, para tratar la ansiedad en niños, niñas y jóvenes con TEA y que tengan una capacidad cognitiva y verbal media.

Dentro del plan de tratamiento es fundamental incluir el entorno familiar, ofreciendo a los padres y las madres información e intervención adecuadas para apoyar el manejo del trastorno, mejorar la adaptación y reducir el estrés familiar.

Con respecto al contexto educativo, es esencial que las evaluaciones cognitivas sean llevadas a cabo “por un psicólogo o una psicóloga con experiencia y capacitación en TEA”.

Fuente: Reviriego Rodrigo E, Bayón Yusta JC, Gutiérrez Iglesias A, Galnares-Cordero L. Trastornos del Espectro Autista: evidencia científica sobre la detección, el diagnóstico y el tratamiento. Ministerio de Sanidad. Servicio de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco; 2022. Informes de Evaluación de Tecnologías Sanitarias: OSTEBA

lunes, 9 de octubre de 2023

Guía para profesores y educadores de alumnos con trastorno del espectro del autismo

 

A pesar de que nuestro marco normativo defiende la igualdad de oportunidades de los alumnos con necesidades educativas especiales, no existen adaptaciones, indicaciones o normativas concretas que se apliquen en el caso de estos niños y más concretamente, en el caso de los alumnos con trastorno del espectro del autismo (TEA). Con el objetivo de ofrecer al profesorado conocimientos y herramientas para poder dar respuesta a las necesidades de estos niños, se ha publicado la Guía para profesores y educadores de alumnos con autismo.

 

 

La guía incluye diferentes bloques que abordan el concepto y características de los alumnos con trastorno del espectro autista, con especial atención al autismo sin discapacidad intelectual, a las características generales de estos niños y a su perfil cognitivo. Asimismo, se definen las necesidades del alumnado con TEA y se ofrecen pautas de actuación ante el acoso y abuso escolar de estos alumnos. El documento incluye una serie de anexos complementarios, con modelos de examen, modelos de competencias en TEA, pautas para establecer claves visuales, poner deberes o comprender las normas del centro o de la clase y otros recursos.

Tal y como se expone en la publicación, además de las adaptaciones curriculares es importante tener en mente la mayor vulnerabilidad de estos alumnos a sufrir situaciones de acoso. “La persona con autismo puede aceptar las bromas pesadas, sin saber diferenciar si efectivamente se trata de bromas o no. Esto se debe a que no comprenden lo que sucede o entienden esa aceptación como vía para sentirse integrados. Su honestidad y dificultad para entender engaños o mentiras les hace especialmente susceptibles a los mismos. No entienden por qué son rechazados, pero saben que lo son y requieren de nuestra ayuda para manejar las emociones y destrezas que les ayuden a ser aceptados”.

Se puede acceder al recurso en el siguiente enlace:

Guía para profesores y educadores de alumnos con autismo


martes, 5 de septiembre de 2023

Cómo promover la actividad física en los niños con trastorno del espectro del autismo

 

¿Por qué es importante la actividad física en personas con trastornos del espectro del autismo? ¿Las recomendaciones de actividad son las mismas para las personas con diversidad funcional? ¿Cómo debe establecerse un plan de actividad física con estas personas?… Estas son algunas de las preguntas que aborda la Guía sobre promoción de la actividad física en personas con trastorno del espectro del autismo.

La actividad física en personas con trastorno del espectro del autismo ayuda (TEA) a prevenir los problemas de obesidad y sobrepeso tan comunes en este colectivo, ayuda a disminuir los comportamientos inapropiados, como gritar, morder o golpear, así como a mejorar las funciones cognitivas y de rendimiento académico de estos niños, entre otras ventajas.

 

La guía proporciona las claves para promover la práctica de actividad física desde edades tempranas en niños con TEA, de forma que les generen adherencia al deporte, minimizando la competición y diseñando actividades accesibles e inclusivas. Los primeros capítulos están destinados a explicar que es el trastorno del espectro del autismo y cómo es la comunicación con estos niños. Más adelante, la guía explica los beneficios de actividad física, así como las barreras con las que habitualmente se encuentran estos niños para motivarse hacia la práctica de actividad física. Finalmente, la guía se centra en proporcionar estrategias para el diseño de actividades físico-deportivas en personas con TEA, así como proporciona un ejemplo de buena práctica llevada a cabo en España.

Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace:

Guía sobre promoción de la actividad física en personas con trastorno del espectro del autismo

Orientaciones para profesores de adolescentes con autismo

 

¿Qué medidas se pueden poner en marcha para optimizar los procesos de aprendizaje de los adolescentes con trastorno del espectro del autismo (TEA) en el contexto educativo? Esta pregunta es la que pretende dar respuesta la Guía Orientaciones para profesores de adolescentes con autismo.

La publicación define una serie de orientaciones generales que pueden establecerse para asegurar la correcta comprensión y asimilación de contenidos, tales como evitar el uso de giros lingüísticos, utilizar preferentemente frases breves y claras, buscar apoyos visuales, promover la participación exitosa, asegurarse que el adolescente ha entendido la consiga grupal y tener un método de trabajo en el aula definido y estructurado, entre otras cuestiones.

Además de las pautas generales, la guía ofrece unas recomendaciones sobre cómo proceder a la hora de redactar y diseñar los exámenes de evaluación y la importancia del establecimiento de rutinas en el aula que permitan la anticipación y la preparación previa de los alumnos con trastornos del espectro del autismo. El documento también advierte sobre los problemas de absentismo escolar y bullying que pueden afectar especialmente a los adolescentes con TEA, así como de la importancia de preservar la intimidad de estos alumnos y mejorar la comunicación con las familias para detectar posibles problemas.

Puedes consultar la guía en el siguiente enlace:

Orientaciones para profesores de adolescentes con autismo