Mostrando entradas con la etiqueta Trastornos adictivos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trastornos adictivos. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de octubre de 2023

Características del consumo de sustancias en mujeres

 

Las mujeres se enfrentan a una mayor presión social en cuanto a las expectativas sociales y mandatos de género que los hombres, de forma que el consumo de sustancias está peor visto socialmente en ellas, al alejarse del estereotipo de modelo ideal de mujer. Esta expectativa no cumplida aumenta su sentimiento de culpabilidad lo que puede impedir que muchas mujeres con problemas de consumo de sustancias acudan a solicitar la ayuda que necesitan. Así lo recoge la guía Mujeres y adicciones, en la que se proporciona un análisis del consumo de sustancias desde la perspectiva de género.

La guía está dirigida especialmente a las propias mujeres, pero también a los profesionales y técnicos que trabajan con ellas. En el documento se explica cómo el abuso de drogas es un problema que repercute de manera diferente en la vida y la salud de las mujeres, analizando cuáles son las drogas más consumidas por las mujeres y los factores personales, familiares y sociales que influyen en su consumo.

 

Asimismo, se ofrecen algunas claves para ayudar a la propia mujer a reconocer si necesita ayuda respecto a su consumo de drogas, explicando los conceptos de abstinencia, tolerancia o politoxicomanía y se proporcionan una serie de pautas de actuación y recursos.

La guía también dedica un capítulo a padres y madres, profesores, profesionales de la salud y profesionales de los medios de comunicación, en el que se presentan algunas de las acciones que pueden llevarse a cabo para ayudar en la prevención del consumo de drogas.

En el documento, además, se analiza el problema de las adicciones sin sustancia, explicando la adicción al juego o ludopatía y sus efectos en la salud de las mujeres, así como las tecnoadicciones (adicción a Internet, etc.) y se proporcionan recomendaciones para un uso saludable de las nuevas tecnologías.

Finalmente, la publicación incluye un anexo con pautas de actuación para la prevención del uso adictivo de los videojuegos y otros recursos de interés para ampliar la información sobre adicciones

Se puede acceder al recurso en el siguiente enlace:

Mujeres y adicciones

martes, 19 de septiembre de 2023

Recomendaciones para mejorar la prevención del consumo de sustancias, nuevo enfoque

 

Invertir en programas eficaces de prevención, tratamiento y rehabilitación en consumo de sustancias resulta esencial para reducir el impacto de este problema. A este respecto, se dispone de un amplio volumen de investigación que ha puesto de manifiesto la importancia del abordaje temprano del consumo de sustancias y de invertir esfuerzos en su prevención desde un enfoque más amplio, que tenga en cuenta los determinantes sociales de la salud. Estas son algunas de las conclusiones recogidas en el informe Rethinking Substance Use Prevention: An Earlier and Broader Approach, en el que se analiza la investigación científica disponible y se proporcionan recomendaciones para la acción basadas en la evidencia.

Entre otras cuestiones, el informe pone sobre la mesa los numerosos estudios que muestran una estrecha relación entre las experiencias en el hogar durante la etapa de primera y media infancia y el riesgo de consumo de sustancias en la adolescencia y la vida adulta.

 

Fuente: www.pexels.com Artista:
Julio Motta Fecha descarga: 21/01/2021

Por este motivo, los expertos señalan que las estrategias de prevención actuales (dirigidas a adolescentes) son necesarias, pero no suficientes para prevenir eficazmente el riesgo de consumo de sustancias.. Un planteamiento más acertado sería ampliar el rango de medidas de prevención a todos los actores de la unidad familiar (padres, niños…) desde la primera infancia. Asimismo, estas estrategias de prevención deberían centrarse no tanto en la reducción de riesgos, sino en la promoción de la salud y de la resiliencia frente al consumo de drogas y considerar todo el abanico de factores que influyen en el consumo, más allá de los factores individuales.

A este respecto, los autores del informe destacan el papel de la pobreza y exclusión social, las experiencias adversas en la infancia (trauma) y la enfermedad, de forma que si se construyen programas de prevención que aseguren una primera infancia en condiciones óptimas y unas pautas de crianza positivas de los padres se puede mejorar considerablemente el éxito de los niños y niñas vulnerables frente al consumo de sustancias en etapas posteriores. “Al intervenir antes y de manera más amplia, podemos prevenir mejor el consumo de sustancias en la adolescencia y las innumerables consecuencias dañinas y nocivas para la salud asociadas con él”, indican los autores.

En la publicación se plantea una propuesta de acción que integra los conocimientos científicos en materia de consumo de drogas con el desarrollo de la primera infancia y el desarrollo saludable de los jóvenes. Asimismo, se describe la evolución histórica sobre la prevención en consumo de sustancias, el papel de los diferentes agentes asistenciales y la importancia de ofrecer intervenciones multidisciplinares y complementarias a diferentes niveles de intervención. Los expertos hacen un llamamiento a los responsables de las políticas de salud pública para que adopten un enfoque más amplio y de intervención temprana para proteger a los jóvenes frente al uso de sustancias y de los problemas de adicción.

La publicación está especialmente dirigida a responsables de las políticas de salud pública, pero también es de interés para los profesionales sanitarios y sociales, así como para los investigadores interesados en la prevención del uso de sustancias y de la promoción de la salud en jóvenes.

Se puede descargar el documento en el siguiente enlace:

Rethinking Substance Use Prevention: An Earlier and Broader Approach

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Impacto del consumo de alcohol en la salud cardiovascular, nuevo informe

 

Las personas que realizan un consumo intensivo de alcohol tienen un mayor riesgo de morir de cirrosis hepática y de desarrollar una amplia variedad de problemas de salud mental, en particular, trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, asociados con el consumo de alcohol.

Así lo advierte la Federación Mundial del Corazón (World Heart Federation) en un informe a través del cual aborda las consecuencias del uso y consumo de alcohol sobre la salud y, concretamente, el rol que desempeña en la incidencia de las enfermedades cardiovasculares.

Tal y como señala el informe, la prevalencia de enfermedades cardiovasculares (ECV) prácticamente se ha duplicado en las últimas dos décadas, registrándose más de 18,5 millones de muertes por este tipo de enfermedades, erigiéndose como la principal causa de mortalidad mundial e invalidez.

De forma específica, los factores de riesgo conductuales prevenibles desempeñan un papel importante en la incidencia de ECV, entre ellos, una alimentación poco saludable, la falta de actividad física, el consumo de tabaco y el consumo de alcohol.

Foto: cottonbro Fuente: pexels Fecha descarga: 21/02/2022

El alcohol, concretamente, afecta a la fisiología humana ya sea a través de años de consumo, intoxicación aguda o dependencia. Esta sustancia psicoactiva y nociva está comúnmente asociada con los estilos de vida sociales de muchas personas en todo el mundo y además exhibe una inequidad socioeconómica: según el documento, las personas con bajo nivel socioeconómico “experimentan un daño asociado con el alcohol desproporcionadamente mayor que las personas con un nivel socioeconómico alto” y hay una mayor carga general de muerte en los países de ingresos bajos y medios en comparación con los países de ingresos altos.

De acuerdo con los datos, el alcohol se relaciona con aproximadamente 230 enfermedades de la CIE-10, incluidas 40 enfermedades “que no prevalecerían sin el alcohol”. De hecho, el alcohol ha sido atribuido como un factor crucial en las muertes por enfermedades infecciosas, lesiones intencionales y no intencionales, enfermedades digestivas y varias enfermedades no transmisibles (ENT). A este respecto, los estudios revelan que las personas que realizan un consumo intensivo de alcohol presentan un mayor riesgo de morir de cirrosis hepática y de desarrollar una amplia variedad de trastornos psiquiátricos, en particular trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, asociados con el consumo. De igual modo, su consumo excesivo triplica el riesgo de tuberculosis activa y exacerba los peores resultados en pacientes con VIH y tuberculosis debido a la disminución de la adherencia a los medicamentos, un menor acceso a la atención médica, y aumento de las conductas de riesgo del VIH debido a la falta de sobriedad.  

Además, más de 92 millones de DALY (años de vida ajustados por discapacidad, Disability Adjusted Life Years, por sus siglas en inglés) fueron causados ​​por el alcohol en 2019.

Los datos muestran que el alcohol incrementa el riesgo de cardiopatía hipertensiva, miocardiopatía, fibrilación y aleteo auricular y accidentes cerebrovasculares. Asimismo, se ha asociado con la calcificación coronaria y el aumento del grosor de la íntima-media carotídea, lo que puede deteriorar la salud vascular. En bebedores moderados, el riesgo de ictus es 1,14 veces mayor, el de enfermedad coronaria (excluyendo infarto de miocardio) es de 1,06 veces más elevado, el de insuficiencia cardíaca es de 1,09, el de enfermedad hipertensiva fatal de 1,24 y el riesgo de aneurisma aórtico fatal es 1,15 veces mayor.

Más allá de las graves consecuencias directas sobre la salud del bebedor, el consumo de alcohol es responsable de un importante impacto social y está vinculado con accidentes de tráfico, lesiones, problemas y discusiones familiares y carga para el sistema de justicia penal, entre otros resultados negativos. La evidencia señala también que los/as niños/as con padres que tienen adicción al alcohol presentan tasas más elevadas de alcoholismo en su vida.

Por otro lado, el alcohol conlleva una carga económica severa. Las estimaciones económicas de países de ingresos altos y medianos han demostrado que el 1% del producto interno bruto (PIB) de dichos países se gastó en costes asociados con el alcohol, como los costes de la justicia penal y de productividad perdida.

La falta de asesoramiento universal y medidas políticas estrictas han contribuido a una mayor aceptación y fácil disponibilidad de alcohol. Con el incremento sin precedentes de muertes y discapacidades por enfermedades cardiovasculares atribuidas al alcohol y otras enfermedades, la WHF considera imperativo que los países y las organizaciones se unan para impartir un mensaje uniforme y basado en la evidencia y abogar por una agenda de políticas para el control del consumo de alcohol.

En el Plan de Acción Global para la Prevención y el Control de las ENT, la Organización Mundial de la Salud (OMS) llama a una reducción relativa del 10% en el consumo de alcohol per cápita entre 2013-2030, concluyendo que, de acuerdo con la evidencia reciente, “no existe un nivel seguro de consumo de alcohol”. La WHF se muestra tajante al manifestar que, contrariamente a la opinión popular, el alcohol no es bueno para el corazón”, una afirmación que contradice directamente al mensaje común que durante los últimos treinta años han difundido algunos investigadores, la industria del alcohol y los medios de comunicación sobre que “el alcohol prolonga la vida, principalmente al reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares”.

En esta línea, por ejemplo, se ha hablado mucho sobre el consumo de vino tinto en la dieta como una bebida “saludable para el corazón”. La presencia de resveratrol en el vino ha sido señalada por sus características cardioprotectoras en bebedores leves a moderados. Sin embargo, el informe pone de relieve la existencia de múltiples razones por las que la creencia de que el alcohol es bueno para la salud cardiovascular ya no es aceptable:

  • Ningún ensayo controlado aleatorio ha confirmado los beneficios del alcohol para la salud. En cambio, la investigación en la última década ha llevado a cambios importantes en la percepción del alcohol en relación con la salud en general y las ECV en particular. Estos desarrollos han llevado a las autoridades sanitarias de varios países, como los Países Bajos, Inglaterra y Australia, para reducir la cantidad recomendada de alcohol para el consumo de bajo riesgo.

  • La industria del alcohol también ha perpetuado información engañosa sobre los beneficios del consumo de alcohol. A juicio de la WHF, esta interferencia de la industria del alcohol “refleja fielmente las actividades universalmente vilipendiadas de las empresas tabacaleras”. Las industrias del alcohol promocionan engañosamente sus productos bajo las etiquetas de «saludable» y «seguro».

  • Por su parte, la representación del alcohol en los medios impresos y electrónicos como necesarios para una vida social vibrante ha desviado la atención de los daños asociados con su consumo. Así, la publicidad dirigida a los/as jóvenes y la promoción del consumo de alcohol como “saludable para el corazón” han creado un entorno propicio para que los adultos y las adultas jóvenes relacionen el alcohol con “pasarlo bien”, a pesar de la evidencia en todo el mundo que relaciona el alcohol con una variedad de enfermedades infecciosas y no transmisibles.

La falta de inversión en estrategias comprobadas de control del alcohol, así como la persistencia de la desinformación y la interferencia de la industria, están obstaculizando los esfuerzos de los profesionales de la salud pública para lograr avances suficientes en la reducción de los daños y las muertes relacionados con el consumo de alcohol.

El informe finaliza con un resumen de recomendaciones sobre el uso de alcohol en función de los distintos grupos diana (personas con ECV u otras enfermedades crónicas, mujeres embarazadas y lactantes, niños/as y adolescentes), y una serie de orientaciones sobre buenas prácticas en políticas sobre alcohol.

Se puede acceder directamente al informe a través del siguiente enlace:

The impact of alcohol consumption on cardiovascular health: myths and measures

martes, 11 de julio de 2023

¿Cómo reconocer los síntomas de las distintas adicciones?

 

El papel de padres y madres es clave tanto para prevenir las conductas de riesgo en adolescentes y jóvenes, como también para abordar los problemas derivados de ese tipo de conductas si ya se han iniciado.

Sin embargo, en ocasiones no hay reconocimiento del problema por parte de aquellos y aquellas jóvenes que realizan este tipo de conductas de riesgo, por lo que es fundamental aprender a saber identificar determinadas señales que pueden alertar a padres y madres de la existencia de un problema.

Así lo afirma una nueva publicación de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) dirigida a madres y padres de adolescentes, a través de la cual se ofrecen pautas para detectar los síntomas típicos de las adicciones más comunes entre los y las jóvenes.

Fuente: CEAPA Fecha descarga: 26/05/21

El documento, elaborado por Alba Mengual, Psicóloga de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y financiado por el Ministerio de Sanidad, recoge una serie de recomendaciones para reconocer los factores de riesgo que se asocian con las adicciones y conocer el modo de abordar desde el diálogo con las hijas e hijos la existencia de un problema, ya sea por el consumo de drogas como el uso inadecuado de las tecnologías.

Se puede acceder al documento a través del siguiente enlace:

¿Cómo reconocer los síntomas de las distintas adicciones?

jueves, 17 de noviembre de 2022

Es el momento para dejar de fumar

 

La investigación ha confirmado el daño que el tabaquismo tiene en la salud de los fumadores, así como en la salud de quienes les rodean. Según datos aportados por la OMS, más de 7 millones de muertes al año son el resultado del consumo directo de tabaco, mientras que alrededor de 1,2 millones son el resultado de la exposición de los no fumadores al humo de segunda mano. En España, más de 50.000 españoles han fallecido en el año 2020 por culpa del tabaco, una cifra muy similar a la de la COVID-19.

Debido a la gravedad de este problema de salud pública, con motivo de la celebración del Día Mundial Sin Tabaco, la OMS ha lanzado la campaña mundial “Comprometerse a dejar de fumar”, con la finalidad de motivar e incentivar la participación de los fumadores en los programas para abandonar el consumo de tabaco.

 

 

En esta línea, la OMS ha enumerado más de 100 razones para dejar de tabaco, que se pueden consultar aquí.

Asimismo, la OMS recuerda que los beneficios de dejar de fumar son múltiples de manera inmediata y a largo plazo: “Después de solo 20 minutos de dejar de fumar, la frecuencia cardíaca desciende. En 12 horas, el nivel de monóxido de carbono en la sangre desciende a lo normal. En 2 a 12 semanas, mejora la circulación y aumenta la función pulmonar. Dentro de 1 a 9 meses, la tos y la falta de aire disminuyen. Dentro de 5 a 15 años, el riesgo de accidente cerebrovascular se reduce al de un no fumador. En 10 años, la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón es aproximadamente la mitad que la de un fumador. Dentro de los 15 años, el riesgo de enfermedad cardíaca es el de un no fumador”.

No obstante, el abandono del consumo del tabaco requiere apoyos específicos que permitan a los consumidores superar la adicción física y mental que genera. A pesar de esta necesidad, de los 780 millones de personas que han afirmado que quieren dejar de fumar, solo el 30% ha tenido acceso a herramientas y ayudas oportunas. Se trata, según la OMS, de una grave carencia de las políticas europeas, que no contemplan con suficiente compromiso la puesta en marcha de intervenciones basadas en la evidencia para reforzar el abandono del consumo de tabaco. Por este motivo, la OMS recuerda que este aspecto es un tema pendiente que debe ocupar un lugar prioritario en la agenda de salud pública, sobre todo, teniendo en cuenta que la pandemia por COVID-19 ha servido de aliciente para que millones de consumidores de tabaco se planteen en este periodo dejar de fumar.

En nuestro país, y con motivo de la celebración de este día, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha difundido una campaña de concienciación a través de las redes sociales. Mediante esta iniciativa, el CNPT,  un comité formado por  38 sociedades científicas, consejos de colegios profesionales y asociaciones civiles y de pacientes, entre los que se incluye el Consejo General de la Psicología, solicita a las partes interesadas la difusión de contenidos para dar visibilidad a este grave problema de salud pública, utilizando el hashtag  #DMST21CNPT.

Más información aquí


FUENTE: INFOCOP

martes, 6 de septiembre de 2022

Adicciones y salud mental en adolescentes: Dos caras de la misma moneda

 


Sergio Fernández-Artamendi
1, Víctor Martínez-Loredo 2 y Carla López-Núñez3

1Universidad Loyola Andalucía

2Universidad de Zaragoza

3Universidad de Sevilla

Las elevadas tasas de consumo de sustancias entre los jóvenes españoles constituyen un considerable problema social y sanitario. De hecho, los últimos datos disponibles indicaban que 8313 jóvenes menores de 24 años estaban a tratamiento por problemas relacionados con el consumo de sustancias en nuestro país; un 17,8% del total de las admisiones (EMCDDA, n.d.).

A pesar de ello, el desarrollo de la investigación en torno a las intervenciones psicológicas dirigidas al abordaje de las conductas adictivas en esta población ha sido relativamente escaso hasta décadas recientes. A lo largo de los últimos diez años, sin embargo, se ha constituido un sólido cuerpo de evidencia empírica en este ámbito que nos permite disponer de una importante variedad de tratamientos eficaces para trabajar de forma efectiva las conductas adictivas adolescentes (Fernández-Artamendi et al., 2021).

Autor: Luidi Cardoso Fuente: 
pexels Fecha descarga: 10/05/2021

No obstante, los tratamientos psicológicos para las conductas adictivas en esta población adolecen aún de algunas debilidades importantes. Entre ellas, la falta de un abordaje adecuado de los problemas de salud mental asociados a estas conductas adictivas (Brewer et al., 2017). En parte, esto se debe al desconocimiento sobre la interacción entre conductas adictivas y problemas de salud mental en jóvenes.

Hoy sabemos que el consumo de sustancias incrementa el riesgo de presentar problemas de salud mental, pero también que los problemas de salud mental incrementan el riesgo de consumir sustancias. Además, ciertos factores de riesgo son comunes tanto para las adicciones como para los problemas de salud mental. Por tanto, es evidente que existe una relación de influencia mutua entre los problemas de salud mental y las adiccionesconstituyendo dos caras de la misma moneda. Esto ha de tenerse en cuenta de cara a la prevención y el tratamiento de las adicciones.

En población adulta, disponemos de abundante información sobre la elevada prevalencia de las denominadas “comorbilidades”; esto es, individuos con más de un diagnóstico psicológico (en este caso, un trastorno adictivo y otro trastorno mental). La literatura científica nos indica de hecho que la mayoría de los usuarios adultos de servicios de tratamiento para las adicciones presentan además problemas psicológicos comórbidos (Fernández Miranda et al. 2021). De hecho, la investigación con esta población ha permitido establecer pautas de intervención específicas adaptadas a las necesidades de estos perfiles (Socidrogalcohol, 2021). Sin embargo, en población adolescente, la información sobre la comorbilidad entre adicciones y salud mental es más escasa.

Por este motivo, desde la Universidad Loyola y en colaboración con la Universidad de Zaragoza, como parte de una investigación más amplia con el Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo, se llevó a cabo un estudio para evaluar la presencia de comorbilidad entre consumo de alcohol y cannabis, y los problemas de salud mental en 863 adolescentes españoles, de unos 16 años de media. Un objetivo central era evaluar las diferencias de género en esta comorbilidad.

Los resultados de nuestro estudio indican que no había diferencias significativas en el consumo de alcohol y frecuencia de borracheras entre chicos y chicas en el último mes. Sin embargo, los chicos consumían más cannabis, presentando además más problemas tanto con el alcohol como con el cannabis, y cumplían más frecuentemente los criterios del Manual Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-R) para trastornos por uso de alcohol y cannabis. Por otra parte, es entre las chicas donde encontramos significativamente más problemas de salud mental, particularmente síntomas de somatización, obsesivo-compulsivos, depresivos y de ideación paranoide; así como en el índice global de gravedad. En conclusión, los chicos tenían más problemas de consumo y las chicas más problemas de salud mental.

En lo que respecta a la asociación entre consumo y salud mental, encontramos unas prevalencias muy elevadas de problemas psicológicos entre los adolescentes que cumplen criterios para un trastorno por uso de alcohol y/o cannabis. Entre los chicos que presentaban problemas con el alcohol, fueron particularmente elevados los casos con un rango clínico de ansiedad fóbica (30,6%), ansiedad (28,1%) y somatización (21,5%). En las chicas, era más frecuente la ansiedad fóbica (43,1%), somatización (43,1%), y ansiedad (34,4%). En el caso de aquellos con problemas con el cannabis, entre los chicos era más común de nuevo la ansiedad fóbica (35,8%), ansiedad (30,2%) y depresión (30,2%). En las chicas, los síntomas obsesivo-compulsivos (69,2%), de hostilidad (61,5%) y de ansiedad fóbica (61,5%). Además, se encontraron algunas diferencias de género importantes, siendo las tasas de comorbilidad superiores entre las chicas para todas las áreas evaluadas. Centrándonos en las diferencias significativas, en el caso del alcohol, las chicas presentaban más problemas de somatización, ideación paranoide y hostilidad. Y en el caso del cannabis, las chicas presentaban significativamente más ideación paranoide, síntomas obsesivo-compulsivos, de hostilidad y de sensibilidad interpersonal.

Estos resultados nos indican que, en línea con lo encontrado en adultos, los problemas adictivos se presentan en adolescentes comúnmente asociados a diversos problemas psicológicos, siendo esta asociación más fuerte en el caso de las chicas, y con diferencias de género importantes. Por tanto, es fundamental mejorar la detección temprana de estos problemas, y que las intervenciones psicológicas dirigidas a las conductas adictivas aborden también de forma comprehensiva estos problemas salud mental, teniendo en cuenta las diferencias de género existentes. En el ámbito preventivo, sería conveniente también fortalecer las actuaciones dirigidas a la prevención conjunta de problemas adictivos y de salud mental.

El artículo completo puede encontrarse en Psicothema:

Fernández-Artamendi, S., Martínez-Loredo, V y López-Núñez, C. (2021). Sex Differences in Comorbidity Between Substance Use and Mental Health in Adolescents: Two Sides of the Same Coin. Psicothema, 33, 1, 36-43. 

Referencias:

Brewer, S., Godley, M., y Hulveshorn, L. A. (2017). Treating mental health and substance use disorders in adolescentsCurrent Psychiatric Reports, 19(1), 5.

European Monitoring Centre on Drugs and Drug Addiction MCDDA (n.d.). Statistical Bulletin 2020. Treatment demand. Lisboa: EMCDDA.

Fernández-Miranda, J.J., Fontoba Díaz, J., Díaz Fernández, S. y Pascual Pastor, F. (2021). Encuesta nacional sobre la prevalencia y tratamiento de la concurrencia de trastorno por uso de sustancias y de otro trastorno mental. Valencia: Socidrogalcohol.

Fernández-Artamendi, S., López-Núñez, C., Coloma-Carmona y Carballo (2021). Tratamientos psicológicos para las conductas adictivas en población infanto-juvenil. En Fonseca-Pedrero, E. Manual de tratamientos psicológicos. Infancia y adolescencia. Madrid: Pirámide.

Socidrogalcohol (2021, 28 de abril). Guías clínicas basadas en la evidencia científica. Comorbilidad psiquiátrica en adicciones.

Víctor Martínez-Loredo es doctor en psicología y profesor del área de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos en la Universidad de Zaragoza. Su área de investigación principal se centra en la mejora de los tratamientos psicológicos y en la evaluación y prevención de las conductas adictivas. Es co-autor de varios capítulos de libros y artículos científicos en revistas de impacto nacionales e internacionales.

Carla López Núñez es Doctora en Psicología por la Universidad de Oviedo y en la actualidad es profesora del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Sevilla. Desarrolla labores de investigación y clínicas en el ámbito de las adicciones en general y en el campo del tabaquismo en particular (tanto en población adolescente como adulta). Es co-autora de varios artículos científicos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales, y de capítulos de libro relacionados con el ámbito de las adicciones.

Sergio Fernández-Artamendi es Doctor en psicología por la Universidad de Oviedo y en la actualidad es profesor titular en el área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento de la Universidad Loyola Andalucía. Además, es director del Máster de Intervención Psicológica en Adicciones, editor asociado de las revistas Adicciones y Clínica y Salud, y miembro de la junta directiva de Socidrogalcohol. Su investigación se dirige a la mejora de la atención psicológica a los jóvenes con conductas adictivas y al estudio de los efectos del cannabis.


miércoles, 9 de marzo de 2022

Uso de tabaco y problemas de salud mental, nuevo informe de la OMS

 

El consumo de tabaco es uno de los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles (ENT) y muestra interacciones complejas tanto con ellas como con los otros factores de riesgo. Por ejemplo, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol suelen coexistir, y el tabaquismo es de dos a tres veces más frecuente entre las personas con problemas de salud mental en comparación con la población general. Fumar hace que las personas sean más vulnerables a desarrollar problemas de salud mental y, a su vez, la presencia de estos problemas hace que las personas sean más propensas a fumar.

Así lo afirma la Organización Mundial de la Salud en su informe titulado Tobacco use and mental health conditions, un documento a través del cual aborda la interacción entre las condiciones de salud mental y el consumo de tabaco, revisando la evidencia en torno a las intervenciones de control del tabaco dirigidas a personas con problemas de salud mental y estableciendo una serie de recomendaciones clave a la hora de implementar medidas políticas para reducir la prevalencia del tabaquismo en personas con problemas de salud mental. 

Autor: Basil MK Fuente: pexels Fecha descarga: 09/12/2020

De acuerdo con los datos de la OMS, el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo de muerte prematura y discapacidad, con 11,5 millones de muertes atribuibles al consumo de tabaco en 2015. Esto se debe a las serias y graves consecuencias asociadas con el tabaquismo, como la cardiopatía isquémica (para la que los fumadores tienen un riesgo entre 1,6 y 6,4 veces mayor), y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (con un riesgo entre 11,5 y 15,3 mayor al de los no fumadores).

Para la organización, estas cifras ponen de manifiesto, entre otras cosas, la importancia de situar el control del tabaco en el centro de la acción sobre las enfermedades no transmisibles (ENT) para prevenir la morbilidad y la mortalidad prematura.

Concretamente, las condiciones de salud mental afectan y, a su vez, se ven afectadas por otras ENT importantes. Los problemas de salud mental pueden ser tanto precursores como consecuencias de otras condiciones crónicas, tales como las enfermedades cardiovasculares, enfermedades pulmonares, diabetes y/o cáncer. Diferentes estudios revelan que, en comparación con la población general, los adultos con cualquier condición de la salud mental tienen una esperanza de vida de 5 a 10 años más corta y son más propensos a fumar.

La OMS indica que la esperanza de vida de las personas con problemas de salud mental graves es notablemente entre 15 y 20 años más corta que la de la población general. Una gran proporción de este exceso de mortalidad se debe a la coexistencia de otras ENT, todas las cuales pueden agravarse con el tabaquismo, que es considerado como una de las principales causas de exceso de mortalidad entre las personas con problemas graves de salud mental.

Tal y como señala en su informe, el vínculo claro entre el consumo de tabaco y todas las ENT constituye la base para establecer como objetivo de cara al año 2025, una reducción del 30% en el consumo de tabaco. Sin embargo, según proyecciones recientes, se prevé que la Región de Europa no cumplirá este objetivo, por lo que deben emprenderse acciones urgentes para cambiar estas tendencias durante los próximos seis años. Para lograr esta meta, la Organización Mundial subraya la trascendencia de promover la implementación de intervenciones de control del tabaco bajo un prisma de equidad que se centre en las poblaciones en riesgo, incluidas las personas con problemas de salud mental.

En esta misma línea, el documento expone que se han logrado avances importantes en el control mundial del tabaco. Así, en 2019, 136 países han implementado al menos una medida de política clave para controlar el consumo de tabaco, con una consecuente disminución constante de la prevalencia global del tabaquismo entre los adultos durante las últimas décadas. Igualmente, se ha observado una reducción en la prevalencia del tabaquismo entre las personas con problemas de salud mental, si bien no es tan significativa como en el caso de la población general. De hecho, la diferencia en la prevalencia del tabaquismo entre la población general y las personas con problemas de salud mental ha ido en aumento, ampliándose la diferencia porcentual entre ambos grupos.

Esto implica que las políticas de control del tabaco no han funcionado con tanta eficacia para las personas con problemas de salud mental, que, en palabras de la OMS “representan un grupo demográfico que se está quedando atrás en la lucha contra el tabaco”, de modo que deben tomarse medidas urgentes para solucionar este problema.

A este respecto, la evidencia señala la rentabilidad de la mayoría de las intervenciones dejar de fumar, siendo altamente eficientes para las personas con problemas de salud mental -al reducirse las tasas de mortalidad e incrementar la calidad de vida-, a un coste mucho menor en comparación con los beneficios.

El Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT OMS) -tratado basado en evidencia firmado por 50 Estados Miembros de la Región Europea de la OMS-, establece varias estrategias regulatorias basadas en la evidencia para reducir la demanda de tabaco, la mayoría de las cuales pueden adaptarse a comunidades y grupos de población específicos. El CMCT de la OMS contiene diversas medidas de control del tabaco para los gobiernos, que incluyen, entre otras, la monitorización de las políticas de prevención y uso del tabaco, la protección de las personas del humo del tabaco, las advertencias sobre los peligros del mismo y el apoyo para dejar de consumirlo, o el cumplimiento obligado de las prohibiciones de la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco.

Según manifiesta la OMS, a pesar de la abrumadora evidencia de que la legislación libre de humo reduce los daños del humo, más de las tres cuartas partes de los países de la Región de Europa no han implementado las políticas libres de humo recomendadas. No obstante, 50 países de la Región sí han ratificado el CMCT de la OMS, que describe medidas para espacios libres de humo.

Las recomendaciones políticas clave sugeridas en este informe para reducir la prevalencia del tabaquismo en personas con problemas de salud mental incluyen, entre otras medidas, garantizar servicios de salud completamente libres de humo, dirigirse a los profesionales de la salud mental a través de campañas de concienciación e intervenciones para el abandono del tabaco adaptadas a las personas con problemas de salud mental.

Con respecto a las campañas de concienciación dirigidas a profesionales de la salud mental, la Organización Mundial lamenta la promoción que se ha hecho de los cigarrillos en los entornos de atención de la salud mental durante bastante tiempo, manifestando que la industria tabacalera “ha estado suministrando cigarrillos gratuitos o de bajo costo a las instituciones psiquiátricas”. Asimismo, destaca la proporción significativa de profesionales de la salud mental que tienen conceptos erróneos, como pensar que los pacientes no están interesados en dejar de fumar y creer que dejar de fumar es demasiado para que los pacientes lo asuman. Algo que, a juicio de la OMS, contrasta con la evidencia que sugiere que las personas con problemas de salud mental están tan motivadas para dejar de fumar como la población en general. Además, muchos profesionales de la salud mental actúan como "malos modelos a seguir", por ejemplo, utilizando las pausas para fumar como una herramienta para construir relaciones terapéuticas con los/as pacientes.

Las actividades de marketing, investigación y relaciones públicas de la industria tabacalera son una fuente de información errónea y los gobiernos tienen la responsabilidad de informar a la comunidad sobre los productos y comportamientos nocivos. La Hoja de ruta de acciones para fortalecer la implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco en la Región de Europa 2015-2025 establece claramente la necesidad de invertir en campañas de información sobre el tabaco, y que los profesionales de la salud mental deben ser uno de los grupos destinatarios de dichas campañas. Dado que los/as pacientes pueden considerar a los profesionales sanitarios como modelos a seguir, es importante que dispongan de la información correcta sobre el abandono del tabaco para respaldar las medidas destinadas a reducir la prevalencia del tabaquismo entre los y las pacientes.

Atendiendo a que una parte importante de los profesionales de la salud tienen conceptos erróneos sobre el consumo de tabaco por parte de los pacientes en los servicios de salud mental, la Organización Mundial cree que es fundamental que los gobiernos inviertan en campañas de información para proteger a quienes corren mayor riesgo de sufrir las consecuencias negativas del tabaco para la salud.

Por otro lado, las advertencias de los paquetes de tabaco sobre posibles riesgos para la salud mental se erigen como herramientas críticas para la prevención y el abandono del tabaco. Las advertencias gráficas son muy eficaces para comunicar al público los riesgos para la salud que entraña fumar. Sin embargo, las advertencias en los paquetes han comunicado principalmente los riesgos físicos de fumar. Por tanto, estas advertencias deben ampliarse para incluir los riesgos para la salud mental del consumo de tabaco, como "la exposición pasiva al humo se asocia con un mayor riesgo de síntomas depresivos". Estos mensajes no solo permitirían a las personas con problemas de salud mental verse representadas en los envases y, por lo tanto, percibirse a sí mismas en riesgo, sino que también educarían al público en general sobre los graves riesgos para la salud mental que implica el consumo de tabaco.

En este proceso, es primordial identificar las barreras que impiden el acceso de las personas con problemas de salud mental a las intervenciones para dejar de fumar y las acciones políticas adecuadas para abordarlas. Dos aspectos clave identificados por los profesionales de la salud mental son la formación y asesoramiento para dejar de fumar y las opciones de apoyo comunitario para los/as pacientes.

A la luz de la evidencia, la OMS recomienda que los países integren las intervenciones para dejar de fumar en la atención primaria, especialmente para las personas con problemas de salud mental, integrando, por ejemplo, estos servicios en atención primaria y ofreciendo intervenciones personalizadas para este grupo de pacientes. A este respecto, una medida que resultaría altamente coste-eficaz y que ha sido puesta de relieve en los últimos años por el Consejo General de la Psicología, es la incorporación de psicólogos clínicos en este primer nivel asistencial de la salud.

Se puede acceder al informe a través del siguiente enlace:

Tobacco use and mental health. Policy brief (2020) 


FUENTE: INFOCOP

lunes, 28 de febrero de 2022

Terapia Cognitivo-Conductual para dejar de fumar y perfiles diferenciales

 

Javier Pérez-Pareja, Patricia García-Pazo, Rafael Jiménez, Teemu Escales y Elena Gervilla

Universitat de les Illes Balears (UIB) e Instituto de Investigación Sanitaria Illes Balears (IdISBa)

La Organización Mundial de la Salud informa que el tabaquismo es la principal causa prevenible de morbimortalidad en los países desarrollados y una de las mayores amenazas para la salud pública.

En los últimos años, ha habido un creciente interés por la comprensión de esta dependencia y la búsqueda de tratamientos eficaces, para contribuir a su control y erradicación. Las guías de práctica clínica informan de los tratamientos que han demostrado eficacia, entre ellos la terapia psicológica cognitivo-conductual (TCC) grupal o individual (solas o combinadas con fármacos).

No obstante, dicha eficacia disminuye drásticamente en los seguimientos. En el caso del tratamiento único con TCC, tras un año el éxito va del 30% al 54%; en el tratamiento combinado TCC con farmacológico, en el mejor de los casos, es del 37.2% y en ausencia de tratamiento es del 1.4%.

Autor: medium photoclub Fuente: 
pexels Fecha descarga: 11/01/2021

Los diferentes estudios realizados ponen de manifiesto que tal vez el éxito relativo de los diferentes tratamientos resida en la diversidad de variables que potencialmente pueden actuar como predictoras de éxito en el tratamiento del tabaquismo. En ese sentido, las variables que han sido estudiadas tanto en fumadores que logran la abstinencia como en los que no, son de tipo sociodemográficas (sexo, nivel socioeconómico y educativo) y/o variables relativas a la historia de tabaquismo (edad de inicio al hábito de fumar, dependencia a la nicotina, años que llevan fumando, vivir con fumadores…). Sin embargo, los estudios muestran resultados contradictorios.

El presente estudio tiene como objetivo fundamental conocer el perfil del fumador que podría en mayor medida beneficiarse de una intervención TCC. De esta manera, una evaluación previa que tuviera en cuenta dichas variables permitiría seleccionar los fumadores que más se pueden beneficiar de este tipo de tratamiento.

La muestra está compuesta por 120 fumadores (71.7% mujeres), todos ellos mayores de 18 años y con una media de edad de 38.92 años (SD = 9.79) que habían acudido de forma voluntaria a consulta en demanda de un tratamiento psicológico para dejar de fumar en un hospital público del Sistema Nacional de Salud.

La TCC implementada es un programa compuesto por 6 sesiones individuales (una sesión semanal de 30 minutos de duración con seguimientos de un año) que incorporan diferentes componentes (psicoeducación, reestructuración cognitiva, solución de problemas, relajación y apoyo social) alrededor de una estrategia básica de abandono como es la reducción progresiva de la cantidad de nicotina y alquitrán.

Se realiza una primera evaluación mediante una entrevista semiestructurada (datos sociodemográficos e información sobre la conducta de fumar del sujeto) y los cuestionarios (Dependencia de la Nicotina, motivación, ansiedad, depresión y de expresión de la ira).

Mediante el uso de árboles de clasificación (análisis de patrones de respuesta), se han relacionado las variables de tipo emocionales, sociodemográficas, y la historia de tabaquismo, con la adherencia al programa de tratamiento y su éxito. Al analizar los árboles de clasificación resultantes, se observa que la probabilidad de adherencia aumenta del 55% al 71.7% cuando la ansiedad de los participantes en contextos de evaluación es alta. La probabilidad de adherencia aumenta al 100% si hay consumo de alcohol, alta ansiedad fisiológica y alta motivación, antes de iniciar el tratamiento.

Por otro lado, la probabilidad de no adherencia al programa aumenta del 45% al 86.5% cuando la ansiedad de los pacientes en contextos de evaluación es baja y son elevadas la ansiedad motora, la ansiedad en las situaciones de interacción social y la ira interna.

Respecto al éxito del programa, el género de los participantes aporta el mayor peso predictivo. Así, partiendo de un éxito del programa del 50.8% en la muestra total, la probabilidad desciende al 26.5% en el caso de los hombres y aumenta al 60.5% si el paciente es mujer.

En el caso de los hombres, el éxito del programa se relaciona principalmente con la respuesta emocional de ira: altas puntuaciones en expresión de ira, y bajas en ira externa, modifican la probabilidad de éxito inicial de 26.5 % al 85.7%. Por otra parte, en las mujeres, la probabilidad de éxito del programa aumenta del 60.5% al 89.7% cuando disminuye la edad del primer cigarrillo, su ira y la dependencia de la nicotina.

Finalmente, la adherencia al tratamiento ya implica alta probabilidad de éxito (86.4%), aumentando hasta el 95.6% cuando los participantes presentan altos niveles de ira externa. Además, la adherencia al tratamiento es completa (100%) cuando la ansiedad en contexto de evaluación, la ansiedad fisiológica y la motivación son altas.

Estos resultados ofrecen una visión única de cómo los predictores de abandono del tabaquismo se cruzan para crear un perfil de paciente y tienen potencial para informar de un tratamiento u otro a medida, mejorando con ello los resultados. Esto permitiría afinar los protocolos de evaluación, previa intervención, para seleccionar e identificar a los pacientes más adecuados para los tratamientos que tenemos y obtener así, finalmente, resultados más exitosos.

El artículo completo puede encontrarse en Clínica y Salud:

Pérez-Pareja, F. J., García-Pazo, P., Jiménez, R., Escalas, T., & Gervilla, E. (2020). Dejar de fumar, terapia cognitivo-conductual y perfiles diferenciales con árboles de decisiónClínica y Salud31(3), 137-145.. 


Francisco Javier Pérez-Pareja. Su trayectoria investigadora se ha centrado en el ámbito de la evaluación y la intervención en el campo de la psicología de la salud. Miembro de la ‘Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS)’, de la que fue vicepresidente, de la ‘Stress and Anxiety Research Society (STAR)’ y de la ‘Asociación Balear para la Promoción de la Psicología Clínica y de la Salud (ABAPSICS)’, que llegó a presidir. También fue miembro del comité de redacción de revistas científicas como ‘Ansiedad y Estrés’ y la ‘Revista de Psicopatología y Psicología Clínica’, y revisor de artículos y experto de la ANECA. En 2019 fue galardonado con el ‘Premio a la Trayectoria Vital’ de la Stress and Anxiety Research Society (STAR), con el que se reconocía la valiosa contribución del conjunto del trabajo del profesor Pérez-Pareja en el campo del diagnóstico y la intervención de los trastornos psicológicos.

Rafael Jiménez López es Profesor Titular de Universidad en el Área de Metodología de las Ciencias del Comportamiento del Departamento de Psicología de la Universitat de les Illes Balears (UIB). Es miembro del grupo Análisis de Datos (GRAD-UIB), y del Instituto de Investigación Sanitaria Illes Balears (IdISBa). Sus líneas de investigación se centran en el estudio y aplicación de metodologías y técnicas estadísticas avanzadas para la obtención de modelos de conocimiento en diversos campos sustantivos.

Elena Gervilla García es Profesora Contratada Doctora en el Área de Metodología de las Ciencias del Comportamiento del departamento de Psicología de la Universitat de les Illes Balears (UIB). Es miembro del grupo Análisis de Datos (GRAD-UIB), y del Instituto de Investigación Sanitaria Illes Balears (IdISBa). Colabora de forma activa con la European Society for Prevention Research. Su investigación se centra en la aplicación de técnicas estadísticas avanzadas para la detección de factores de riesgo y protección en la prevención de conductas adictivas.

Teemu Gabriel Escalas Laakso, es Psicólogo la Fundación Shambhala y de atención primaria en la Asociación Balear de Altas Capacidades de Mallorca (ABSAC). Colabora en programas de reinserción social como técnico en intervención primaria mediante la actividad física y el deporte. Su principal campo de trabajo es la intervención socio-educativa infanto-juvenil.

Patricia García-Pazo es Diplomada en Enfermería y Psicóloga General Sanitaria. Actualmente ejerce de profesora en el Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la Universitat de les Illes Balears (UIB). Es miembro del grupo de investigación Desarrollo y Psicopatología (DEVPSY) del Instituto de Investigación Sanitaria Illes Balears (IdISBa). Sus líneas de investigación se centran en el estudio de las intervenciones mediante aplicaciones móviles (mHealth) para la deshabituación tabáquica y prevención e intervención de la conducta suicida.



FUENTE: INFOCOP

lunes, 15 de noviembre de 2021

Nuevo cuento de la CEAPA para la prevención del consumo de alcohol y tabaco

 


El papel de las madres y los padres es clave en la prevención de las adicciones a través de la transmisión de valores, actitudes y comportamientos en el desarrollo de los hijos e hijas, fomentando desde la infancia hábitos de salud, responsabilidad y el desarrollo de una personalidad fuerte y crítica que no dependa de ninguna adicción para desarrollarse plenamente, fomentando los factores de protección y reduciendo los riesgos, y para adaptarse de forma sana a su entorno social.

Con esta introducción, la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado) presenta un nuevo cuento titulado “Tierra llamando a Liao. Cambio y corto”, una narración dirigida a niños y niñas de 6 a 12 años sobre educación para la salud, orientada a la prevención del consumo de alcohol y tabaco.

Tal y como señala la Confederación, es necesario empoderar a las familias y a los niños y niñas y adolescentes para tener recursos y estrategias que les permitan hacer frente a situaciones de riesgo, así como a buscar alternativas al consumo de drogas, principalmente del alcohol y el tabaco, de forma preventiva.

Fuente: CEAPA Fecha descarga: 10/09/2020

En esta línea, el cuento está relacionado con uno de los factores protectores en la adolescencia frente al consumo de alcohol y tabaco: el conocimiento parental alto, un conocimiento que, en palabras de la CEAPA, es esencial potenciarlo para favorecer un mejor desarrollo adolescente, facilitando un ambiente familiar que posibilite esa comunicación, el afecto y el interés parental y las actividades en familia.

El cuento aborda la presión de grupo, el no saber decir “no” en algunas ocasiones, el grupo de amigos por encima de la persona individual, etc., finalizando con una serie de preguntas para reflexionar acerca de diversas situaciones.

Se puede acceder al cuento completo desde la página Web de la CEAPA, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Tierra llamando a Liao. Cambio y corto

lunes, 8 de febrero de 2021

El Ministerio de Sanidad advierte de los riesgos de los cigarrillos electrónicos


La seguridad de los cigarrillos electrónicos aún no ha sido demostrada, su impacto en la salud pública aún es incierto y, sin embargo, su consumo ha aumentado. Además, este producto posee determinadas características (novedad en el mercado, promoción como alternativa al tabaco, precio, etc.) que pueden hacerlo atractivo para jóvenes y adultos.

Esto tiene importantes implicaciones, que en el caso de los jóvenes van desde el potencial efecto de la nicotina en el cerebro del adolescente, al riesgo de adicción a la nicotina y de que estos productos sean la puerta de entrada al consumo de tabaco.

Esta es una de las conclusiones del informe sobre los cigarrillos electrónicos 2020, aprobado por el Ministerio de Sanidad a través de la Comisión de Salud Pública, mediante el cual se aborda la situación actual de estos dispositivos, así como la evidencia disponible, y se advierte de los riesgos de fumar cigarrillos electrónicos, destacando los efectos sobre la salud tanto a corto como a largo plazo.

El texto actualiza la información del documento anterior, publicado en 2014, teniendo en cuenta datos recientes del Scientific Committee on Health, Environmental and Emerging Risks (SCHEER) de la Comisión Europea sobre cigarrillos electrónicos, además del posicionamiento y las publicaciones de las diferentes sociedades científicas, tanto a nivel nacional como europeo, del Comité Nacional para Prevención del Tabaquismo (CNPT), de la OMS y de diferentes autoridades e instituciones sanitarias

De acuerdo con el presente informe, los cigarrillos electrónicos se utilizan especialmente por fumadores, fumadores que quieren dejarlo y exfumadores. Sin embargo, existen cada vez más estudios que reflejan, de forma clara, los efectos perjudiciales para la salud ocasionados por el consumo de los cigarrillos electrónicos; según esto, no se encuentra justificado su uso como estrategia sólida de reducción de riesgo ante el tabaco, y no está demostrada la eficacia de los cigarrillos electrónicos como ayuda para dejar de fumar. De hecho, el texto señala que el concepto de la reducción de riesgo frente al tabaco tradicional responde a estrategias comerciales, no siendo factible desde el punto de vista sanitario el consumo de un producto nocivo independientemente de su comparación con otros productos.

A este respecto, por parte de la comunidad científica, en general, además de una clara necesidad de incrementar la investigación sobre la seguridad y eficacia de estos productos, la mayoría de los posicionamientos instan a actuar de forma urgente ante el rápido crecimiento de estos productos sin una regulación específica y por su impacto en la salud: necesidad de regulación, potenciales efectos en la adicción a la nicotina, posible retroceso en la desnormalización del consumo de tabaco, no demostrada seguridad y eficacia, efectos de la exposición pasiva, etc.

Algunas consideraciones sobre estos productos son las siguientes: están sometidos a una regulación más laxa que los productos de tabaco, tanto a nivel de consumo y venta, como de su publicidad y promoción, no son seguros, al existir riesgos demostrados para la salud asociados a su uso y exposición, actualmente sigue sin haber evidencia clara de su eficacia en la ayuda para la deshabituación, aunque es una creencia muy extendida, constituyen una potencial puerta de entrada a la adicción a la nicotina y al consumo de tabaco entre los y las jóvenes y personas no fumadoras, presentan una gran variedad de ingredientes que les confieren aromas y sabores de gran atractivo para jóvenes y la existencia de casos de lesiones de las vías respiratorias por su uso en periodos cortos.

Si bien hay poca información de su efecto en consumos prolongados, al ser los cigarrillos electrónicos un producto de uso relativamente reciente, sí se han observado consecuencias a corto plazo, entre ellas, intoxicaciones y efectos fisiológicos adversos en las vías respiratorias similares a los asociados al humo del tabaco, hallándose sustancias cancerígenas en líquidos y emisiones que pueden también contaminar los espacios cerrados con los consecuentes riesgos por exposición pasiva.

El informe alerta de la detección de un importante aumento del uso de estos productos en adolescentes: según las últimas encuestas, la mitad de los y las estudiantes de secundaria ha probado en alguna ocasión los cigarrillos electrónicos. Este incremento de consumo en adolescentes y jóvenes se debe, posiblemente, a la baja percepción de riesgo que tienen frente a ellos y al aumento de la publicidad.

Los datos revelan que los y las adolescentes que utilizan estos productos suelen fumar también. Si bien actualmente son pocos los no fumadores que hacen uso de ellos, las cifras indican el rápido desarrollo de un nuevo mercado para el uso y dependencia de la nicotina con consecuencias impredecibles. El documento incide, principalmente, en el incremento de consumidores frecuentes de este tipo de productos, atribuyéndolo a la aparición de dispositivos con aspecto de dispositivos USB que, por su relación con lo tecnológico, son atractivos en los sectores más jóvenes.

Dado todo lo anterior, el informe concluye que se debe continuar avanzando en la regulación de este tipo de productos para limitar el acceso de los jóvenes, evitando el efecto pernicioso de su publicidad y promoción. Para ello, apela a seguir las líneas de actuación aprobadas por la Comisión de Salud Pública en mayo de 2019, que subrayan los avances futuros en la regulación de los cigarrillos electrónicos: equiparar la regulación de prohibición del consumo y de la publicidad, promoción y patrocinio de los dispositivos susceptibles de liberación de nicotina a la de productos del tabaco, regular la comercialización y puntos de venta de estos productos, promover la integración y coordinación de los programas educativos de prevención del tabaquismo en educación primaria y secundaria, completándolo con campañas informativas dirigidas a padres y madres y equiparar la fiscalidad de los productos del tabaco y sus productos relacionados como los cigarrillos electrónicos.

Se puede acceder al documento desde la página Web del Ministerio de Sanidad, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Informe cigarrillos electrónicos


FUENTE: INFOCOP