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martes, 28 de octubre de 2025

El papel de la vergüenza en la violencia sexual

 La vergüenza muestra una correlación clínicamente significativa con la historia previa de violencia sexual (VS). Así lo concluye un metaanálisis exhaustivo y de gran alcance publicado en la revista Trauma, Violence, & Abuse. Los hallazgos, basados en la síntesis de 53 estudios, sugieren que las intervenciones psicológicas dirigidas a abordar la vergüenza pueden proporcionar resultados más positivos para los supervivientes de violencia sexual.

violencia sexual
Foto: freepik. Diseño: freepik. Fecha: 23/09/25
La violencia sexual como precursor de la vergüenza

Los autores recogen la definición de la OMS de la violencia sexual como cualquier contacto o comportamiento sexual en el que no se obtiene o se da libremente el consentimiento. Según la literatura revisada por los autores, se estima que la VS afecta al 35.6% de las mujeres, al 18% de las personas transgénero y con diversidad de género, y al 1% de los hombres. Asimismo, la VS ha sido vinculada teórica y empíricamente a una gama de resultados psicológicos negativos, incluyendo el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la depresión.

Por su parte, la vergüenza, una emoción autoconsciente caracterizada por la autoevaluación negativa, supone un factor de riesgo transdiagnóstico para diversas formas de psicopatología. Además, la vergüenza es reconocida por los autores como una barrera significativa que impide a los supervivientes revelar la VS y buscar asistencia médica, social y legal.

Dada la importancia de este componente, que puede instalarse de manera persistencia, generando un mayor aislamiento social y dificultades de afrontamiento en las víctimas de VS, los investigadores llevaron a cabo un metaanálisis para examinar el papel de los diferentes subtipos de vergüenza, incluyendo la vergüenza de rasgo (una tendencia estable a experimentarla), la vergüenza de estado (experimentada «en el momento»), la vergüenza corporal (relacionada con el yo físico) y la vergüenza relacionada con el trauma o la VS.

 Metodología

El equipo de investigación desarrolló un protocolo que fue registrado en PROSPERO y siguió las directrices PRISMA para realizar el metaanálisis. Se llevó a cabo una búsqueda sistemática en siete bases de datos electrónicas, incluyendo literatura publicada y no revisada por pares, desde la creación de las bases de datos hasta junio de 2023. El objetivo fue cuantificar la asociación entre la VS y la vergüenza mediante dos métodos principales: comparando las puntuaciones medias de vergüenza entre individuos expuestos y no expuestos a la VS, y examinando la magnitud de la asociación entre la severidad de la VS y la severidad de la vergüenza.

En total, el análisis incluyó 53 estudios independientes, que aportaron 97 efectos y un total de 20,079 participantes.

Resultados: Los supervivientes de VS experimentan mayor vergüenza

El primer metaanálisis, que comparó a los supervivientes de VS con individuos no expuestos, mostró que los individuos expuestos experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza. El tamaño del efecto general fue g = 0.55, lo que los autores interpretan como un efecto medio.

Según los análisis realizados, este efecto fue consistente independientemente del momento en que ocurrió la VS (niñez/adolescencia o adultez) y del subtipo de vergüenza evaluado. Sin embargo, se observaron variaciones: el efecto fue más alto para la VS de cualquier tipo a la vergüenza de rasgo (g = 0.62), de forma que los individuos expuestos a la VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza de rasgo en comparación con los no expuesto.

Los autores del estudio señalan que la asociación entre la VS infantil o adolescente (VSIAN) y la vergüenza fue superior a la asociación entre la VS adolescente o adulta (VSAA) y la vergüenza de rasgo. Esto sugiere que la exposición temprana a la VS, que ocurre durante un período crítico de desarrollo para la formación del autoconcepto, puede perturbar notablemente el sentido de valía personal.

Severidad de la violencia sexual y subtipos de vergüenza

En el segundo metaanálisis, que evaluó la correlación entre la severidad de la VS y la severidad de la vergüenza, los investigadores encontraron un efecto general de pequeño a medio (r = 0.20).

Los tamaños del efecto fueron mayores en los análisis que examinaron los vínculos con la vergüenza relacionada con el trauma o la VS. Específicamente, la severidad de la VSIAN mostró una correlación fuerte (r = 0.37) con la vergüenza relacionada con el trauma, lo que refuerza investigaciones previas sobre el mayor riesgo que confiere la exposición temprana.

En contraste, la VSAA mostró un efecto medio en su vínculo con la vergüenza corporal (r = 0.24). Los autores hipotetizan que los supervivientes de VSAA, cuyas experiencias podrían haber ocurrido más recientemente, pueden exhibir mayor vergüenza corporal debido a la percepción de que su yo físico fue violado o contaminado, lo que puede ser una función de los mitos sociales sobre la violación.

 Implicaciones y futuras direcciones

El estudio examinó varios factores que podrían moderar la relación entre la VS y la vergüenza. A este respecto, los análisis mostraron diferencias según el contexto de procedencia de las muestras. Así, la exposición a la violencia sexual resulta en un nivel de vergüenza significativamente mayor cuando se estudia a personas que están activamente buscando tratamiento psicológico o de salud mental, en comparación con muestras reclutadas en otros entornos, como universidades o la comunidad en general, lo que concuerda con la idea de que la búsqueda de tratamiento está relacionada con un mayor malestar psicológico. También se observó que las asociaciones entre la VS y la vergüenza corporal eran menores en muestras con un mayor porcentaje de mujeres, lo que podría reflejar la limitada investigación sobre las experiencias de hombres y personas no binarias, según indican los autores.

Conclusiones: la vergüenza como objetivo terapéutico

A partir de estos resultados, los investigadores concluyen que la vergüenza es un objetivo clínico importante. A este respecto, los autores recomiendan que las intervenciones terapéuticas fomenten la autocompasión para contrarrestar la vergüenza relacionada con el trauma y desafíen las creencias negativas internalizadas sobre el autoconcepto. Asimismo, los autores plantean la necesidad de que los servicios de atención a las víctimas combatan activamente el sentimiento de vergüenza, al desafiar y eliminar los mitos sociales que culpan a la víctima, y fomenten la búsqueda de servicios, al comunicar que la ayuda está disponible y es segura, contrarrestando el efecto de barrera que tiene la vergüenza. Estos cambios, según los autores, incrementarían el acceso a servicios de ayuda de los supervivientes, reduciendo su malestar psicológico.

Finalmente, los autores concluyen que las futuras investigaciones deben priorizar muestras diversas, el estudio de características específicas de la agresión (como la relación con el perpetrador) y un aumento en la calidad metodológica de los estudios para obtener resultados más específicos y mejorar nuestra comprensión sobre el impacto de la vergüenza en supervivientes de violencia sexual.

 Fuente

Hassanpour, P., Buchwald, S., Mehta, A. H., Goldberg, S. B., & Walsh, K. (2025). Sexual Violence and Shame: A Meta-Analysis. Trauma, Violence, & Abuse, 15248380241308828.

lunes, 6 de mayo de 2024

Análisis de la violencia sexual contra niñas y adolescentes

En el año 2022, se denunciaron 18.731 delitos contra la libertad sexual, de los cuales, 8.337 eran víctimas menores de 18 años (44,5%). Del total de denuncias, el mayor porcentaje de víctimas son niñas (81,7%), lo que confirma que el hecho de ser niña o chica adolescente es un factor de riesgo muy importante en la violencia sexual.

Así lo afirma la organización Save The Children en un informe publicado en el marco de la celebración del día Internacional de la Mujer, a través del cual pretende poner la atención en la realidad de la violencia sexual entre adolescentes en España, dada la creciente preocupación social que este grave problema ha suscitado en los últimos años y la necesidad de analizarlo en profundidad, desde una perspectiva de derechos de infancia y adolescencia, así como de género.

Para ello, se ha llevado a cabo una revisión de los datos oficiales y de la literatura, y se ha consultado a adolescentes, profesionales de distintos ámbitos y personas expertas en la materia. Tal y como señala Save The Children, su informe “no pretende ser un análisis exhaustivo cualitativo y cuantitativo del fenómeno, ni tiene como objetivo desgranar el marco jurídico y legislativo”, sino presentar una radiografía de las cuestiones más relevantes en torno a la violencia sexual entre adolescentes y su impacto en la infancia, la adolescencia y la sociedad.



Foto: freepik. Fuente: freepik. Fecha: 11/03/24

Es clave identificar la violencia sexual para que las propias víctimas puedan reconocerse como tal

Tal y como indica, en la actualidad, ante un caso de violencia sexual, existe una tendencia a poner el peso sobre la víctima, “sobre sus heridas y cicatrices, tanto físicas como emocionales y psicológicas”, que conlleva a culpabilizarla, a la par que se puede llegar incluso a justificar al agresor. Por ello, la organización considera clave identificar la violencia sexual, de dónde viene y sus múltiples caras, para que las propias víctimas puedan saber y reconocerse como tal.

En este sentido, parece que las víctimas de violencia “deben encajar en un perfil” y esto es algo que “afecta a la adolescencia a la hora de reconocer una agresión”: hay violencias en las que la infancia y la adolescencia no se reconoce, ni como víctima ni como agresor/a.

A esto se añade la vivencia de la sexualidad, “tradicionalmente limitada a la intimidad, secretismo y tabú”, y que puede influir tanto a la hora de hablar sobre sexualidad como a silenciar posibles episodios de violencia y de riesgo de que ocurra.
Mitos y falsas premisas que diluyen la gravedad de la violencia y dificultan su identificación

El documento recoge una serie de falsas premisas “que hacen que se diluya su gravedad, sus características y sea más difícil lograr identificarla”:

1. Vestirse de manera provocativa.

2. Ir por la calle de madrugada sola.

3. Detrás de un no hay un sí.

4. El alcohol o las drogas como parte del consentimiento.

5. Los chicos tienen un instinto sexual inevitable, lo cual está ligado más a un mandato social que a un placer singular

6. El relato de la víctima puede no ser cierto.

7. Justificar a los agresores minimizando la conducta.

8. Quienes agreden sexualmente son monstruos o enfermos mentales.


Los y las profesionales de la intervención suelen encontrarse, principalmente, tres tipos de casos: violencia sexual sufrida en la infancia, violencia sexual relacionada con los entornos de ocio y violencia dentro de la pareja heterosexual, entendida como estable o no.

El primer caso suele ser el más común: violencia sexual sufrida en la infancia, que se denuncia más tarde y en la que la agresión sucede en el hogar, normalmente perpetrada por alguien del entorno familiar, con una prevalencia mayor que antes de la pareja de la madre como agresor.

Otra de las manifestaciones de violencia sexual que están encontrando las y los profesionales “es aquella en la que existe violencia sexual entre iguales”. De acuerdo con el informe, en estos casos puede no haber intencionalidad previa y “se llevan a cabo muchas veces por imitación, por exploración o por curiosidad”. Suelen perpetrarse, por lo general, en un entorno conocido (primas-primos, vecinas-vecinos, hermanos-hermanas…), bajo la premisa de “estar jugando”.

Sin embargo, es difícil conocer la magnitud real de la violencia sexual entre iguales, debido tanto a la falta de estadísticas que desagreguen por edad como a la infranotificación de estos casos (o no se conocen o no se notifican).
En 2022, se denunciaron 18.731 delitos de agresión sexual, en el 81,7% de ellos, las víctimas eran niñas o adolescentes

Los datos del Portal estadístico de criminalidad del Ministerio del Interior indican que, en 2022, se registraron 18.731 denuncias por delitos de violencia sexual, de los cuales 8.337 tenían como víctima a menores de 18 años (44,5%).

Atendiendo a los datos de 0 a 18 años según el sexo, se observa que en 3.857 delitos, las víctimas tenían entre 0 y 13 años, 2.987 chicas y 864 chicos, mientras que 4.480 delitos tuvieron como víctimas a 3.827 chicas y 651 chicos de 14 a 17 años .

Las comunidades autónomas más afectadas son Andalucía, Catalunya, la Comunidad de Madrid y la Comunitat Valenciana

Con respecto a los delitos sexuales cometidos a través de las tecnologías, la misma fuente indica que, del total de denuncias presentadas en 2022 (1.135), el 84% tenían como víctima a una niña, niño o adolescente (616 chicas y 334 chicos).

Del total de denuncias de delitos sexuales, el 81,7% las víctimas son niñas o chicas adolescentes (64,57% en el ámbito digital). En palabras de Save The Children, esta información “nos confirma que el mayor número de víctimas son niñas y que el hecho de ser niña o chica adolescente es un factor de riesgo muy importante en la violencia sexual”.
En 2022, 3.201 personas adultas y 501 menores de 18 años fueron condenados por este tipo de delitos (el 97% hombres)

La estadística de personas condenadas por delitos sexuales del Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que, en 2022, 3.201 adultos y 501 menores de 18 años fueron condenados por este tipo de delitos (el 97% hombres, en ambos casos).

Se observa una mayor prevalencia también de chicos en las condenas por delitos sexuales cometidos únicamente por adolescentes (486 chicos vs 15 chicas). Los delitos sexuales cometidos por esta población se reparten en todas las franjas de edad (entre 14 y 17 años), siendo los más comunes los de abuso y agresión a personas de menos de 16 años, algo que “puede explicarse por las franjas de edad de estudio”.

Las comunidades autónomas con más casos de personas menores de 18 años condenadas son Andalucía, Catalunya y Comunitat Valenciana.

Con relación a los ciberdelitos sexuales, el Ministerio del Interior ofrece datos desagregados, referentes a los detenidos e investigados por estos hechos. De las 735 personas detenidas o investigadas, el 11% tenían menos de 18 años (76 chicos y 5 chicas).
El rol de los medios de comunicación al informar sobre los delitos de agresión sexual en menores

En los últimos años, la repercusión mediática de las agresiones sexuales cometidas por adolescentes ha aumentado significativamente. Si bien los profesionales destacan un aumento de casos, no pueden confirmar que dicho aumento se deba a casos nuevos y que antes no se dieran tantos delitos de esta índole, sino que, posiblemente, cada vez se denuncian más.

Sin embargo, no se puede negar la preocupación generalizada en torno al aumento y a la gravedad de los delitos cometidos. La alarma social generada impele a darle la importancia que merece, reconociendo la existencia y gravedad del problema y la necesidad de abordarlo “desde la evidencia y, por supuesto, con enfoque de infancia y adolescencia”.

A pesar de los avances en concienciación y difusión en medios para que las víctimas puedan reconocer las agresiones sexuales y pedir ayuda, muchas de ellas todavía no denuncian. Asimismo, aún existe una gran desconfianza tanto en la respuesta del sistema (judicial, de protección y atención), como en la respuesta del entorno social.

El tratamiento mediático de los casos de violencia sexual, específicamente, en el caso de niños/as, adolescentes y agresiones sexuales grupales, “es especialmente delicado”, siendo fundamental tener en cuenta aquí las perspectivas de derechos de infancia y adolescencia, y de género, conociendo la realidad de la violencia sexual, a la hora de tratar estos contenidos. En este sentido, Save the Children traslada la importancia de la función social que cumplen los medios de comunicación a la hora de dar a conocer “la realidad necesaria para que la ciudadanía pueda tener acceso a la información sobre los problemas que debemos afrontar como sociedad”.
¿Qué factores de riesgo y de protección pueden influir en este tipo de delitos?

El documento recoge una serie de variables personales, sociales, ambientales, que pueden influir o prevenir en cometer una agresión o sufrirla, y que es necesario conocer para detectar la violencia sexual, prevenirla e intervenir cuando suceda.

Entre ellas, destaca: el papel de las nuevas tecnologías; la normalización de la violencia y de roles y estereotipos de género a través de contenidos como los videojuegos y la pornografía; los mitos relacionados con la legitimización de la violencia; discursos negacionistas; la desigualdad de género; un modelo de masculinidad dominante y socializado; violencia en el ámbito familiar o privación de cuidados; ruptura familiar complicada; familias en las que no se incluyen nociones sobre la coeducación, igualdad, sexualidad, consentimiento, etc.; modelo familiar con pautas muy rígidas o sin límites y normas; haber sido víctima de violencia (esto puede aumentar la posibilidad de sufrir otros tipos de violencia o de perpetrarla); pertenecer a grupos vulnerables; falta de habilidades sociales; experiencias negativas en torno a la sexualidad; la hipersexualización; falta de educación afectivo-sexual y consumo de sustancias, entre otras.

Si bien no hay un perfil concreto de agresor o de víctima, ser niña o chica adolescente incrementa las posibilidades de sufrir violencia sexual, si bien en el caso de la violencia en el entorno digital, se equipara más entre chicos y chicas.
Los espacios de fiesta y festivales son en los que la violencia sexual puede ocurrir con mayor frecuencia

Como bien señala la organización, vivir libres de violencia y la protección frente a la misma es un derecho de niños, niñas y adolescentes, por lo que es imprescindible que todas las esferas de su vida sean entorno seguro.

Según datos de la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género, el espacio más frecuente en el que puede ocurrir la violencia sexual es el de fiesta y festivales, especialmente, el ocio nocturno (donde el riesgo parece agravarse si, además, la víctima ha consumido algún tipo de sustancia). Entre los 16 y los 34 años, destacan como segundo lugar los espacios públicos (calles, parques, etc.), y el hogar en tercer puesto.

El entorno digital destaca también como un espacio donde se comete este tipo de violencia, un espacio percibido por las chicas como preocupante, complejo y difícil de cambiar y a través del cual se perpetúan mitos sobre agresiones sexuales o culpabilización de las víctimas, según señalan los chicos.
En los últimos años, han aumentado las agresiones sexuales grupales cometidas por adolescentes

Las agresiones sexuales cometidas en grupo constituyen un delito cada vez más visible en nuestra sociedad, dada la gravedad de la violencia y el impacto mediático que ha tenido en los últimos años. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer en su investigación y abordaje.

Los datos del Ministerio del Interior, reflejan un aumento en los últimos años en la cifra de agresiones sexuales cometidas por más de una persona (si bien están alejadas del número de agresiones individualizadas y la mayoría se cometen por dos agresores): 14.397 agresiones cometidas por una sola persona, 434 perpetradas por dos y 198 agresiones grupales con tres o más personas implicadas.

A pesar de las cifras en Andalucía, Madrid, Comunitat Valenciana y Cataluña, sobre agresiones sexuales cometidas por dos o más responsables, se estima que, en términos de tasa por cien mil habitantes, el mayor volumen estaría en Ceuta, Illes Balears, Comunitat Valenciana y Canarias.

En lo referente a las víctimas, la mayoría son una sola víctima, niña o adolescente, con una edad media de 15 años. Víctimas y autores suelen tener edad similar, se conocen con anterioridad, aunque sea de forma limitada y el delito suele cometerse con penetración y violencia. Este tipo de agresiones suelen suceder los fines de semana.

La mayoría de los agresores son hombres, un tercio de los casos, menores de 18 años. Estos últimos, suelen tener algún tipo de relación previa con la víctima, principalmente en el ámbito laboral o académico.
Es trascendental abordar desde la raíz cualquier tipo de violencia contra la infancia y la adolescencia

Existe una amplia preocupación ante el hecho de que más de un 10% de las agresiones sexuales múltiples, son grabadas o fotografiadas “como señal de dominio y a la espera de un reconocimiento del grupo de iguales”. Preocupa especialmente, la falta de identificación de esta violencia y “cómo se lo pueden tomar a broma, especialmente entre ellos, en los grupos de mensajería que actúan como espacios de reafirmación y no de rechazo”. Destaca también aquí la mayor influencia de la pornografía ante la falta de educación afectivo-sexual, dado que “las agresiones sexuales se están convirtiendo en un rito de inicio en los chicos, especialmente en este tipo de agresiones grupales”.

El documento concluye subrayando la trascendencia de abordar desde la raíz cualquier tipo de violencia contra la infancia y adolescencia, principalmente, aquellas más graves. La clave está en la prevención. En este sentido, plantea intervenciones con víctimas y agresores desde un punto de vista integral y multidisciplinar, teniendo en cuenta también la reparación social y el entorno de los niños, las niñas y adolescentes. Establece la necesidad de programas de intervención individualizados y contextualizados, que se centren en lo social, tanto en la reparación como en la reeducación.
El informe plantea una serie de recomendaciones para la prevención, detección e intervención

Save the Children recoge una serie de recomendaciones en este sentido, entre ellas las siguientes: la creación del Registro Unificado de Violencia contra la Infancia, contando con una base de datos sobre estas cuestiones; fomentar la educación afectivo-sexual; Educación en el uso seguro y responsable de las tecnologías, con perspectiva de género; Información y sensibilización permanente; Figuras de referencia en los centros escolares disponibles para hablar cuando lo necesiten; responsabilidad por parte de los medios de comunicación a la hora de informar sobre cualquier vulneración de los derechos de la infancia y adolescencia; Formación de profesionales (adaptada al tipo de intervención y al ámbito profesional al que se pertenezca) y Políticas de salvaguarda y protocolos de actuación (básicas para desarrollar el buen trato a la infancia de manera preventiva y para actuar cuando se detecte una situación de riesgo y/o violencia).
La atención integral, especializada y multidisciplinar: un derecho fundamental

Destaca el papel fundamental de las familias en una crianza positiva para los niños y niñas, manera preventiva, así como en el proceso de recuperación o de reeducación. Es clave por tanto, trabajar con ellas y dotarlas de herramientas.

Los informes de vulnerabilidad son la base sobre la que construir programas de atención individualizados y eficaces. Tanto profesionales como adolescentes piden que se atiendan las circunstancias específicas de agresores y víctimas, teniendo en cuenta los posibles factores de riesgo y de desprotección así como el entorno.

De hecho, la normativa internacional y nacional reconocen la atención integral, especializada y multidisciplinar como un derecho fundamental de la infancia y adolescencia víctima de violencia. La coordinación entre los recursos para víctimas adultas y de atención a infancia existentes en los territorios forma parte de este derecho, para respetar el interés superior de la infancia, no duplicar y optimizar las actuaciones, ya que la existencia de múltiples recursos para un mismo problema puede generar desorientación en las víctimas. Para la organización, es esencial que esta coordinación incluya también los recursos destinados a agresores de menos de 18 años, ya que, «en ocasiones, también han sido víctimas«.

Se puede acceder al informe completo desde la página Web de Save The Children o bien directamente aquí:

Silenciadas. Un análisis sobre agresiones sexuales en adolescencia

miércoles, 4 de octubre de 2023

Guía pedagógica para una sexualidad libre de violencias entre los jóvenes

 

Adoptar la perspectiva de género y el respeto a la diversidad sexual, afectiva y de género es un paso fundamental para luchar contra las conductas violentas entre los jóvenes. Así lo plantea la guía pedagógica Pon el foco en las violencias, elaborada por la Asociación Bienestar y Desarrollo SEXus, enmarcada en el proyecto de sensibilización contra la violencia, denominado Vaya noche.

La guía está dirigida a profesores y educadores de jóvenes entre 16 y 35 años y tiene como objetivos dotar de contenidos, herramientas y recursos para la construcción de sexualidades libres de violencias y ayudar a identificar diferentes tipos de violencias que se dan entre personas adolescentes y jóvenes en espacios de ocio en la actualidad.

 

La publicación ofrece una conceptualización de las diferentes formas de violencia: de género, LGTBIfóbica o violencia sexual e incluye un cortometraje, dividido en 6 cápsulas, en las que se abordan estas problemáticas. Cada cápsula se acompaña de una propuesta educativa para trabajar su contenido, diferenciándose los siguientes temas:

– Amiguis.

– ¡Para! Cuando quieras

– Yo también quiero, y puedo

– La teoría me la sé

– ¿Y qué es ser normal?

– ¡Basta!

El cortometraje sirve de material audiovisual para abordar aspectos que influyen en la violencia sexual entre los jóvenes, tales como los prejuicios, el consentimiento y el deseo sexual, el lenguaje, las violencias y su afrontamiento.

Se puede acceder al recurso en el siguiente enlace:

Pon el foco en las violencias

martes, 26 de septiembre de 2023

Guía para concienciar sobre la violencia sexual, dirigida a jóvenes

 

¿Cómo son las mujeres que salen en los videojuegos? ¿Por qué en muchos vídeos musicales salen las mujeres con mucha menos ropa que los hombres?… Mediante este tipo de preguntas y otras actividades de reflexión, se pretende concienciar sobre la violencia sexual contra la mujer y prevenir su impacto, en la guía Nuestros cuerpos, vuestros límites, editada por la Diputación de Huelva.

La guía está dirigida a jóvenes, especialmente mujeres, y en ella se abordan las creencias culturales y modelos que perpetúan la violencia de género y, sobre todo, la violencia sexual. Este tipo de violencia se analiza en sus diferentes contextos: dentro y fuera de la pareja, en los espacios de ocio nocturno, en los espacios públicos, a través de internet. Asimismo, la guía proporciona recomendaciones en caso de ser víctima o testigo de este tipo de violencia.

 

Se trata de una publicación que se puede ser utilizada en contextos educativos formales e informales, y que puede ser aplicada en formato individual o grupal para la realización de actividades de reflexión en materia de violencia sexual.

Se puede descargar la guía en el siguiente enlace:

Nuestros cuerpos, vuestros límites

Estrategias didácticas para la educación frente a la violencia sexual

 

Uno de los principales obstáculos del incremento de la violencia sexual es la normalización de determinados comportamientos violentos y sexistas. Por este motivo, con el objetivo de ofrecer una educación sexual basada en el respeto mutuo se ha elaborado la guía Con-sentido. La guía, dirigida a profesores, educadores  y docentes, propone estrategias didácticas para abordar en el aula temas relacionados con la educación sexual, como el establecimiento de límites, el deseo, el sexo, las relaciones sexuales y la sexualidad.

Tal y como apuntan los autores de la guía, es fundamental sensibilizar a las personas jóvenes a través de una educación sexual que nos ayude a generar relaciones igualitarias, sanas y que descansen en el respeto mutuo. Aprender a comunicar y consensuar cómo queremos relacionarnos es básico para garantizar los derechos sexuales fundamentales”.

 

Las actividades propuestas pretenden fomentar la reflexión de los jóvenes sobre la violencia sexual sexista, promover su pensamiento crítico, libre de estereotipos, y proporcionar nuevas estrategias para entender el consentimiento sexual basado en el respeto mutuo y en el establecimiento de relaciones positivas, seguras, sanas y consensuadas.

La guía incluye diferentes fichas o viñetas que permiten trabajar en el aula las formas de violencia sexual y el concepto de consentimiento. Las unidades temáticas abordan la normalización de la violencia sexual sexista en la sociedad, la pirámide de la violencia sexual, las causas de las agresiones sexuales, el acoso callejero, la extorsión y el sexting positivo, qué es el consentimiento sexual y cómo debe ser, las formas de decir “no” a las relaciones sexuales, las habilidades de comunicación positiva, etc.

Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace:

Guía Con-sentido

martes, 19 de septiembre de 2023

Pautas para la entrevista forense con menores víctimas de violencia sexual

 

El proceso jurídico que tienen que atravesar los niños, niñas o adolescentes una vez que han revelado ser víctimas de violencia sexual, puede tener un serio impacto en su salud mental. Junto con el sufrimiento asociado a su vivencia (victimización primaria), la repetición de su relato, el tono o actitud negativas de las personas que les atienden o los comentarios inadecuados que se puedan realizar pueden agravar el malestar psicológico de los menores, en un proceso que se denomina victimización secundaria.

Para reducir el impacto derivado de una mala o inadecuada atención por parte de los profesionales de los servicios jurídicos y de menores que les atienden, el departamento de Justicia de la Generalitat de Catalunya ha editado la guía Intervención en infancia y adolescencia frente a la violencia sexual. Recomendaciones para profesionales.

 

 

Tal y como señalan las autoras de la guía, “esta guía surge a partir de la evidencia práctica que conocemos respecto cómo afecta a los niños, las niñas y adolescentes (NNA) el recorrido de visitas y entrevistas por diferentes profesionales a partir del momento en que revelan la violencia sexual sufrida. Así, pretende servir como material de apoyo para disponer de una guía práctica que destaque las pautas de actuación que deben conocer los equipos de profesionales para reducir la victimización secundaria. Recuerda que cada niño, niña y adolescente (NNA) tiene sus necesidades, personalidad y circunstancias particulares, además de su propia vivencia de la violencia sexual. No traslades tus interpretaciones personales a los NNA, ni a sus familias”.

La guía describe paso a paso, cómo realizar el proceso de entrevista con un menor que ha sido víctima de violencia sexual, proporcionando orientaciones para las preguntas introductorias y para la intervención durante la revelación, así como pautas específicas para los profesionales de la salud mental.

Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace:

Intervención en infancia y adolescencia frente a la violencia sexual

jueves, 4 de mayo de 2023

Manual para formadores en materia de violencia sexual y de género

 

Con el fin de garantizar una asistencia integral y sensible a las diferencias culturales y de género a las personas migrantes y refugiadas o solicitantes de asilo se ha elaborado la guía Violencia sexual y de género. Guía de recursos para formadores y formadoras. La herramienta está enmarcada en el Proyecto MED-RES y ha sido elaborada por diferentes asociaciones implicadas como AIDOS, Women’s Rights Foundation y FPFE. Se trata de un recurso destinado a la formación de profesionales y técnicos en el ámbito de la atención a mujeres migrantes, víctimas de violencia sexual, de violencia de género o de trata.

El manual ofrece un programa de formación organizado en 5 módulos que abordan: la violencia sexual y de género, las experiencias traumáticas e impactos en la salud de las víctimas de violencia de género, las relaciones entre el personal y las víctimas de supervivientes de la violencia sexual, los aspectos y herramientas legales para el abordaje de la violencia sexual y de género en personas migrantes y solicitantes de asilo y la trata de seres humanos.

El programa está ideado para realizarse en 5 jornadas formativas, en las que se proporciona contenido teórico junto actividades prácticas para fomentar la implicación activa de los participantes. La propuesta metodológica, no obstante, puede ser adaptada para cada caso.

Tal y como se indica en el manual, “aunque la violencia sexual y de género suele ser confundida con la violencia sexual, se trata de un concepto más amplio que afecta sobre todo a las dinámicas y relaciones sociales de poder”. Entre sus formas más comunes se encuentra la violación y la violencia sexual, pero también la violencia física, el matrimonio forzado, la negación de recursos, oportunidades y servicios o el abuso psicológico o emocional.

El manual elaborado pretende mejorar la competencia profesional de los trabajadores en el sector de acogida y atención a personas migrantes y refugiadas o solicitantes de asilo teniendo en cuenta el contexto legal de Italia, Malta y España, de manera que ofrece información sobre instrumentos prácticos para identificar los casos de violencia sexual y de género, recomendaciones para evaluar las necesidades específicas de las víctimas, mejorar la asistencia, ofrecer una red de servicios multisectoriales o elaborar un itinerario para la derivación de casos.

Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace:

Violencia sexual y de género. Guía de recursos para formadores y formadoras

fuente: infocop


jueves, 16 de marzo de 2023

La violencia sexual en las mujeres con discapacidad intelectual, según un informe

 

De las distintas formas de violencia de género, la violencia sexual es el máximo exponente de las relaciones de poder y desigualdad estructural que viven las mujeres. Supone una vulneración de los derechos humanos, un atentado a la integridad y libertad, y origina sin duda graves consecuencias en la salud mental de las mujeres.

Con esta introducción, se presenta el Informe sobre la violencia sexual en las mujeres con discapacidad intelectual, un estudio promovido y financiado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Genero, realizado por la Fundación CERMI Mujeres y que ha contado con la colaboración de organizaciones del movimiento de la discapacidad que trabaja por los derechos de las personas con discapacidad intelectual y/o del desarrollo.

Esta investigación pretende aportar conocimiento a una realidad aun invisible y oculta que supone una vulneración de los derechos humanos de las mujeres con discapacidad y en particular de las mujeres con discapacidad intelectual.

Foto: Puwadon Sangngern Fuente: pexels Fecha descarga: 12/11/2020

Para ello, se plantea conocer las percepciones que existen sobre la violencia sexual en mujeres con discapacidad intelectual, indagando en sus causas y consecuencias, así como en las necesidades específicas de atención a las víctimas de violencia sexual con discapacidad intelectual y los elementos reparadores.

De acuerdo con el informe, en el abordaje de la violencia sexual es clave la adopción de un enfoque de derechos humanos, basado en la obligación de los Estados de respetar, proteger y cumplir con los DDHH y, por tanto, de prevenir, erradicar y castigar la violencia contra las mujeres y las niñas. En este caso, España tiene la obligación de garantizar los derechos recogidos en los distintos instrumentos internacionales con respecto a la CRPD, a la CEDAW, al Convenio de Estambul, a su legislación y al Pacto de Estado de Violencia contra la Mujer.

Con la finalidad de exponer la magnitud real de este grave problema en nuestro país, el documento pone de relieve una serie de datos preocupantes, entre ellos, los recogidos en la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2019 (DGVG, 2020), que señalan que el 14,8% de las mujeres con discapacidad acreditada igual o superior al 33% ha sufrido violencia sexual de alguna pareja (actual o pasada) a lo largo de la vida frente al 8,9% de las mujeres sin discapacidad, y la han sufrido fuera de la pareja en mayor proporción (10,3%) que las mujeres sin discapacidad acreditada (6,2%). Asimismo, los datos indican que es mayor el porcentaje de aquellas que la han sufrido en la infancia (6,3% de las mujeres con discapacidad frente al 3,3% de las mujeres sin discapacidad).

Por otro lado, según el informe, hay evidencia de que las mujeres con discapacidad, concretamente intelectual y psicológica y social, tienen mayor riesgo de sufrir violencia sexual, pueden ser una víctima fácil de abuso por parte del personal de atención sanitaria, los compañeros de hogar o aquellos hombres de los cuales pueden ser dependientes económicamente, mediante el uso de la violencia, la intimidación, la manipulación, el engaño o la superioridad. Asimismo, existen otras formas de violencia específicas de los entornos institucionales en los que viven las propias mujeres, viéndose privadas sistemáticamente en estos contextos de su derecho a fundar una familia, “al estar expuestas a la anticoncepción involuntaria y a la esterilización”.

El texto incide en las graves consecuencias de la violencia sexual sobre las mujeres, tanto a corto como a largo plazo, entre ellas, lesiones corporales, embarazos no deseados, problemas crónicos de salud, alteraciones en la esfera sexual (disminución del deseo, trastornos menstruales, infecciones de transmisión sexual, dolor pélvico crónico…), discapacidades e incluso la muerte de la mujer. No menos grave es el impacto a nivel psicológico (estados de ansiedad, estrés, síndrome de estrés post‐traumático, perdida de la confianza en sí misma, baja autoestima, y depresión que, en algunos casos, puede derivar en suicidio) y a nivel social (estigmatización, aislamiento o el rechazo social).

El documento da cuenta también del continuum de la violencia y los múltiples contextos en los que se manifiesta (la escuela, la familia, en la calle con extraños, en instituciones…) y recoge una serie de propuestas de mejora para la prevención y detección de la violencia sexual en mujeres con discapacidad intelectual y/o del desarrollo, tales como:

  • Elaborar un protocolo de atención integral a las mujeres con discapacidad intelectual y/o del desarrollo que hayan sido víctimas de violencia sexual en todas sus manifestaciones (prevenir, detectar, atender y reparar el daño).

  • Desarrollar un plan de formación en género, discapacidad y sexualidad desde un modelo biopsicosocial, dirigido a las mujeres, a las familias y al conjunto de profesionales que intervienen en la atención (policía, personal sanitario, trabajo social, judicatura, etc.). El informe pone de relieve la necesidad de formar a los profesionales, especialmente médicos y otro personal sanitario, “para que entiendan hasta qué punto pueden influir en las vidas de las mujeres y niñas con discapacidad, cambien sus actitudes y las escuchen en los procesos de investigación”.

  • Lanzar campañas de concienciación sobre la violencia sexual que sufren las mujeres con discapacidad intelectual y/o del desarrollo.

  • Realizar talleres de empoderamiento de las mujeres para prevenir abusos sexuales. Y mixtos para desmontar los mitos e ideas erróneas sobre la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual.

  • Elaboración de materiales preventivos e informativos que estén adaptados. Implementar las herramientas necesarias en materia de comunicación aumentativa si fuera necesario.

  • Elaboración de estudios sobre el tema para disponer de datos, estadísticas y contextos en los que ocurre la violencia, lo que serviría de base para elaborar políticas públicas de prevención y atención. Investigación orientada a la identificación del tipo de servicios necesarios para la atención.

  • Coordinación transversal de las actuaciones de los equipos y programas que facilitan atención a las víctimas de violencia sexual, y la coordinación con entidades especializadas en las necesidades de las mujeres con discapacidad intelectual y/o del desarrollo, de manera que se facilite una atención integral y especializada a aquellas que puedan ser víctimas de estas situaciones.

El documento concluye recordando la necesidad de trabajar desde la praxis profesional “en la deconstrucción de los prejuicios relativos a la construcción del concepto de sexualidad y discapacidad, así como en la definición del consentimiento”, como ayuda para poder detectar y reconocer situaciones de abuso, y subraya la relevancia de que se acompañe y se valide el testimonio de las mujeres con discapacidad intelectual y/o del desarrollo que han sufrido violencia sexual.

Se puede acceder directamente al informe a través del siguiente enlace:

La violencia sexual en las mujeres con discapacidad intelectual 

Fuente: Infocop


miércoles, 8 de febrero de 2023

Las mujeres inmigrantes que trabajan en el sector de los cuidados sufren mayor violencia sexual, nuevo informe

 

Actitudes como culpar a la víctima de violencia sexual, minimizar el impacto psicológico del problema y justificar las acciones del acosador favorecen la persistencia y tolerancia de estas circunstancias. Las bases de esto recaen, de nuevo, en el patriarcado, ya que a éste siempre le ha beneficiado que las mujeres se sientan culpables y guarden silencio. Cuando las declaraciones de las víctimas son puestas en duda múltiples veces fomentan, mediante aprendizaje vicario, que otras mujeres guarden silencio; por miedo a vivir una reacción similar por parte de familiares, amistades o instituciones públicas.”

Así lo afirma el informe Violencia sexual a mujeres inmigrantes del sector de los cuidados, un documento elaborado por la Asociación Por Ti Mujer, a través del cual se pretende exponer y visibilizar los distintos tipos de violencias y vulneración de derechos que sufren algunas mujeres inmigrantes empleadas del hogar.

Foto: Alex Green Fuente: pexels Fecha descarga: 14/01/2021

Tal y como alerta el informe, actualmente en nuestro país existe cierta impunidad, que podría explicar el hecho de que España sea uno de los países europeos en los que se denuncian menos violaciones: 2,65 por cada 100.000 habitantes. Dicha impunidad viene favorecida por una tendencia de gran parte de la sociedad a responsabilizar a la mujer de los actos de violencia ejercidos contra ella, “lo que redunda en la humillación y desprecio de las víctimas, a las que les son negadas las violencias que han sufrido”.

Esta reversión de la culpa deriva en un clima de miedo e inseguridad ante la interposición de demandas, lo que conlleva a que no se denuncie la violencia producida. En palabras de los autores del informe, de este modo se garantiza la impunidad, “en la medida en que el aislamiento de las víctimas destruye cualquier oportunidad de apoyo externo, y la erosión de su autoestima inhabilita la denuncia y destruye la confianza de las mujeres, así como sus resistencias a la violencia”.

Asimismo, el informe advierte de que en determinadas instituciones públicas, como los departamentos policiales o los tribunales, existe una falta de reconocimiento y una normalización de las violencias vividas por las mujeres. A este respecto, afirma, “mientras que las consecuencias psicológicas se adjuntan como prueba de la culpabilidad del agresor, estas siguen siendo síntomas y comportamientos que las víctimas deben justificar”.

Según los datos expuestos en el documento, las mujeres nacidas en el extranjero sufren mayor acoso sexual (44,1%) que las mujeres españolas (39,8%). Se observa también un mayor número de consecuencias a nivel físico y psicológico en las mujeres migrantes que en las mujeres españolas. Sin embargo, pese a que las mujeres nacidas en el extranjero sufren mayor acoso sexual, la tasa de denuncias es ligeramente mayor por parte de las mujeres españolas (11,1% frente un 10,9%), que suelen comunican en mayor medida lo sucedido (58,6%) en comparación con las mujeres nacidas en el extranjero (53,6%).

Las consecuencias del acoso sexual en las mujeres migrantes son múltiples, manifestándose en distintas áreas del desarrollo, entre otras, a nivel físico, psicológico, cognitivo, social, laboral y económico. En la salud física se detectan lesiones, moretones, dolor en el pecho, tensión, temblores, dolores lumbares, trastornos respiratorios, trastornos gastrointestinales, fatiga, insomnio, dolor de cabeza y estrés; a nivel psicológico las consecuencias se manifiestan en forma de miedo, angustia, elevadas tasas de estrés, ansiedad, estado de ánimo depresivo, anhedonia, apatía, llanto frecuente, alteraciones en la atención, olvidos frecuentes, pensamientos recurrentes sobre el hecho, pérdida de autoestima, menor nivel de autoconfianza, hipervigilancia y desarrollo de fobias, obsesiones y trastornos psicosomáticos.

En los casos más graves, el acoso sexual continuado puede derivar en un empobrecimiento en la autovaloración, ansiedad, depresión, síndrome de estrés postraumático, irritabilidad crónica, adicción, tendencias suicidas y trastornos de la conducta alimentaria. Asimismo, pueden cambiar determinados patrones de la personalidad como el desarrollo de la hostilidad, rasgos obsesivos y una alta sensibilidad hacia las injusticias. Las víctimas pueden llegar a sentir mucha culpabilidad, inutilidad, frustración y vergüenza, algo que, a juicio de los autores del informe, podría ser “una de las principales razones para guardar silencio y no denunciar a sus agresores”.

Con respecto al impacto a nivel cognitivo, puede quedar distorsionado el pensamiento de la víctima, visualizando los eventos de forma catastrófica y el futuro de forma negativa, adoptando una indefensión aprendida y haciendo una abstracción selectiva de los hechos.

El documento pone de relieve el rol clave del apoyo por parte de la familia o personas cercanas, y la trascendencia de buscar ayuda formal (por ej., acudir al psicólogo/a, ir al médico, visitar ONG o asociaciones que traten este tipo de temas, contactar con servicios sociales, etc.).

Concretamente, en el ámbito laboral de cuidados es aún mayor la probabilidad de que se dé acoso sexual, suponiendo en muchos casos una vulneración de derechos laborales, situaciones precarias, desigualdad y abuso de poder.

En este contexto, las consecuencias psicológicas son más graves y numerosas en las mujeres migrantes en relación con las mujeres españolas (un 66,4% frente a un 49,7%). Los datos muestran que las mujeres nacidas en el extranjero son las que más sufren el acoso sexual en el ámbito del trabajo de cuidados (9.7% frente un 6%) y denuncian menos que las mujeres españolas (53,6% vs 58,6%).

Las denuncias son escasas, principalmente, entre aquellas que se encuentran en situación administrativa irregular, y solo se realizan en casos muy graves. Dos factores que contribuyen a que no se denuncie y persista el acoso sexual son la normalización (apoyada en estereotipos de género, la estructuración de jerarquías y la discriminación de lo diferente) y la invisibilización (tratándolo como un tema tabú o promoviendo actitudes hacia las víctimas y acosadores desde los medios, por ej.). Por ende, el informe advierte de lo complicadas que son las pruebas para demostrar que han sido víctimas de acoso sexual, requiriendo mucha fortaleza psicológica. A ello se añade la vergüenza, los sentimientos de frustración, culpabilidad y el miedo a no ser creídas.

Se puede acceder al informe a través del siguiente enlace:

Fuente: Baksht, E. (coord.), et al., Violencia sexual a mujeres inmigrantes del sector de los cuidados. Valencia, Asociación Por Tí Mujer, Calala Fondo de Mujeres, 2020, 44 p.

INFOCOP


martes, 24 de enero de 2023

Violencia sexual y de género, guía de la Federación Internacional de Derechos Humanos

 

La violencia sexual y de género es un fenómeno complejo, que está presente en todas las sociedades. No obstante, y a pesar de los avances en el reconocimiento de este tipo de violencia, todavía no existe un consenso universal a la hora de denominar e identificar los diferentes tipos de actos violentos que puede comprender este tipo de delitos, lo que dificulta el avance en la implementación de medidas para prevenir y abordar la violencia sexual y de género en todo el mundo.

Por este motivo, la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) junto con otras asociaciones vinculadas con el movimiento para la eliminación de la violencia sexual y de género, ha elaborado una guía que pretende servir de referencia a la hora de acordar un lenguaje común frente a este tipo de conductas violentas. Se trata de un glosario que reúne las definiciones fundamentales que los profesionales del campo, y especialmente los profesionales del derecho deberían dominar y comprender para poder realizar un trabajo adecuado en el abordaje de las cuestiones de delitos o violaciones sexuales y de género y en la interacción con las mujeres y testigos implicados en los procesos judiciales.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Dýõng Nhân Fecha descarga: 18/01/2021

Tal y como se señala en la guía, se espera que este glosario “constituya un punto de partida para explicar términos, derechos, normas y otros conceptos esenciales que a menudo se desconocen, se malinterpretan o se utilizan incorrectamente”.

La información proporcionada tiene en cuenta la normativa internacional en materia de género y violencia sexual, de forma que pueda ser de uso universal, independientemente de las definiciones concretas de este tipo de delitos en cada país. Asimismo, incluye recursos complementarios para profundizar en cada uno de los aspectos abordados en la guía.

La guía, redactada de manera práctica y sencilla, también puede ser de interés para todos aquellos profesionales que trabajan con víctimas de violencia de género y delitos sexuales. Se establece como una guía de referencia para el desarrollo de un lenguaje común y como un documento de sensibilización frente a estas formas de violencia.

Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace:

Violencia sexual y de género, glosario de la A a la Z

Fuente: Infocop