miércoles, 7 de mayo de 2014

La terapia cognitiva, una alternativa eficaz para los pacientes que no quieren tomar medicación antipsicótica

Un estudio reciente, publicado en la prestigiosa revista The Lancet, sugiere que la terapia cognitivo-conductual puede resultar una opción de tratamiento eficaz para los pacientes con esquizofrenia que no pueden o no quieren tomar medicamentos antipsicóticos.
Si bien la primera línea de intervención en esquizofrenia es el tratamiento con fármacos antipsicóticos, muchos pacientes optan por no tomar estos medicamentos. Los estudios muestran que alrededor del 74% de los pacientes deja de tomar la medicación a los 18 meses, y, en general, las tasas de incumplimiento de la medicación se sitúan entre el 40 y 50% de los casos. Entre las razones que argumentan los pacientes con trastornos psicóticos para abandonar la medicación se encuentran los graves efectos secundarios, como, por ejemplo, el aumento de peso, el desarrollo de trastornos metabólicos o de problemas cardiovasculares, que aumentan el riesgo de fallecimiento. En otros casos, la negación a tomar los psicofármacos se debe a que los pacientes ponen en duda su eficacia o no ven la necesidad de tomarlos. Tal y como señalan los autores del estudio: “los pacientes con psicosis a menudo se muestran ambivalentes acerca de tomar la medicación y la evidencia sugiere que la eficacia de dichos fármacos se ha sobreestimado, mientras que la gravedad de sus efectos adversos ha sido subestimada”.
Con este escenario en la práctica clínica diaria, los profesionales de la salud mental no tienen otras opciones de tratamiento, seguras y eficaces, que sirvan de alternativa para aquellos pacientes que no quieren seguir el tratamiento farmacológico. Por este motivo, los investigadores del estudio publicado en la revista The Lancet, evaluaron la posibilidad de aplicar terapia cognitiva en personas con trastornos psicóticos que habían elegido no tomar la medicación.
La muestra utilizada en el estudio estuvo compuesta por 74 individuos de entre 16 y 65 años con trastornos del espectro de la esquizofrenia. Todos los participantes habían decidido, durante un periodo mínimo de 6 meses, no tomar la medicación antipsicótica. Los sujetos fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: un grupo recibió 26 sesiones de terapia cognitiva durante 9 meses junto con la atención habitual de seguimiento, mientras que el segundo grupo recibió únicamente la atención habitual de seguimiento.
En las sesiones de terapia cognitiva, el terapeuta trabajó en estrecha colaboración con los participantes para volver a evaluar las experiencias psicóticas y ayudar a cambiar los síntomas negativos y los patrones de pensamiento
Cada tres meses se realizó una evaluación de los cambios, mediante la Escala de los Síndromes Positivo y Negativo (PANS), encontrando que los participantes que habían recibido terapia cognitiva presentaban unas puntuaciones en el PANSS significativamente más bajas (lo que indica un mejor funcionamiento), en comparación con el grupo de atención habitual. A los 18 meses tras el inicio del tratamiento, el 41% de los participantes que se sometieron a la terapia cognitiva mostró una mejora clínica significativa (con una reducción de entre el 50% y el 100% de los síntomas psiquiátricos), en comparación con tan sólo el 18% de los participantes que recibieron la atención habitual.
Tal y como se destaca en el artículo, los resultados han puesto de manifiesto que la terapia cognitiva puede resultar una intervención segura y viable para los pacientes que se niegan a tomar la medicación. Este tipo de intervención puede mejorar el funcionamiento personal y social y reducir los síntomas psiquiátricos de las personas con trastornos psicóticos.“Es esencial que dispongamos de otras alternativas fundamentadas en la evidencia para las personas que optan por no tomar la medicación antipsicótica. Para muchos pacientes, la terapia cognitiva podría llegar a ser la modalidad preferida de tratamiento”,ha añadido A. Morrison, profesor de la Universidad de Manchester (Reino Unido) y uno de los autores principales del estudio.
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